17 noviembre 2009

Siesta...

Desde pequeño, recuerdo como todos los veranos mis tios vascos enviaban a su hija, mi prima, a disfrutar del calido mes de Agosto en la meseta castellana. Desde pequeñó odié la llegada a casa de la prima Ainara y los cambios que ello suponía en la sosegada rutina de mis vacaciones.

Para empezar ocupaba mi habitación (mis padres siempre me inculcaron el "respeto y la entrega" al prójimo que ostantara el cargo de "invitado" en nuestro hogar), mi lugar en la mesa, mi sillón, la atencion de mis padres.... En definitiva me constitía en "principe destronado" a tiempo parcial (solo veranos). Para mas inri, me tocaba congraciarme y dejarme acompañar por aquella mocosa que tenia miedo de los paseos nocturnos por el campo cazando luciernagas, de jugar desnudos en el rio, de perseguir ardillas... Estas visitas fueron un verdadero "mobing" para mi hasta que llegó, no el verano, sino la tan temida por mi madre "adolescencia".

Yó no me enteré de su llegada, tan solo porque mis pantalones solian hincharse con insolente asiduidad, del mismo modo que mi mal-humor. Para colmo Ainara amenazaba con regresar tambien aquel verano.... pero no tambien. Era ella, o quizas no... Mi prima surgió del autobus como una aparición... Despues de 7 horas sentada, sudorosa... me abrazó deshinibida estrechando sus nuevas formas contra mi.... embriagandome de un enigmático aroma que convulsionó mi sistema circulatorio y que empeñó en amontonarse todo el en mi adolescente entrepierna. Ainara, sonrió picaramente:
- Vaya con mi primito "cuanto ha crecido todo el".

Ese verano, compartir cada hora con ella se convirtió en un objetivo, en una obsesión. Si a ella no le gustaba hacer ondas con las piedras en el rio, pues ni rio ni piedras... y pasábamos las mañanas leyendo en la piscina. Nada de futbol o estiramientos (y cómo me salian algunos) o jogging nocturno... Pero lo que terminó hacer cautiva mi almar... y a todo mi, fué la costumbre de mi prima de recostarse en la habitación durantes las fatigosas y calurosas tardes. Para ello, Ainara se quedaba con apenas una ligera camiseta, y tumbada sobre la cama, dormitaba tranquila en mi dormitorio.

Aquella tarde, accedí a mi habitación con una escusa... sobre mi cama estaba... tenida y fragil. En silencio me acerque escrutando las formas que la raida camiseta ocultaba levemente. Aproximandome recorrí con cuidado, lentamente, el mapa de sus aromas adolescentes: frutas en el... cuello levemente azmicalado.... axila densa.... espalda tenue.... nalgas de almendras... el dulzon aroma de su sexo... a partir de ese punto (y cada dia que regresé a repetir la singladura) cogía mi sexo y, escondiendome tras la cortina de lino, aliviaba la lujuria acumulada entre mis manos.

Al cabo de unos dias, preocupado porque la asiduidad de mis visitas podia levantar sospechas, me juramenté en no acudir a diario para evitar ser descubierto en mis lubríficas actividades. Esa tarde la siesta de mi prima duró más de lo habitual, al tanto que mi madre me pidió que fuera a desperezarla.... Obediente acudí y me incliné susurrando: Ainara.... y sin abrir los ojos situó sus dedos junto a mi nariz, húmedos e impregnados del intenso aroma de su sexo. Te he estado esperando, como todas las tardes, para acariciarme mientras lo haces tras la cortina. No me falles mañana.... dejame ahora tu mano para terminar lo que yo he empezado. De la manera mas natural, los dirigió bajo sus braguitas... percibí su vello, y unos labios humedos... y surgiendo entre ellos un pequeño centro...
- Acá es donde tienes que acariciar suavemente... si lo haces bien, yo sabré corresponderte.
.
Tardé algunos dias en controlarme (y ser capaz de no derramarme encima mientras acariciaba a mi prima) pero ni que decir tiene, que desde de esa tarde puedo demostrar que ciertas actividades muy placenteras, no solo no son malas para la vista (mis actuales gafas son de lector compulsivo, supongo), sino que entre sus cualidades mas benéficas, está el contribuir al cálido y húmedo entendimiento entre las distintas nacionalidades de españa.

(Ahora entenderan mis queridos lectores/as, que lo mio.. ya viene de jovencito)
(prima, disculpa la confesión.... pero aun me crezco ante ti, 25 años despues)

10 comentarios:

Alexia dijo...

Estupenda actividad de adolescente, descubrir los placeres del sexo tempranero y sensual...
Me ha gustado leerte, saludos.

Anónimo dijo...

Ya se te extrañaba Carlitos!!! Que bueno que regresaste :)

(Me parece que te confundiste de nombres, primero hablas de Angélica y luego de Ainara, y así sucesivamente).

Besos!!!

carlitos dijo...

Gracias. Ya lo he corregido. El relato se hizo con el nombre real de mi prima.. y luego decidí sustituirlo. Quedará al menos la duda a los lectores-as de cual es el verdadero y cual no...

Gracias prima por despertarme tan dulcemente (y tan pronto)

Náyade dijo...

Buenas, Carlitos!!!

¿Puede ser que el inicio de este post me suene de alguna otra historia similar que hayas escrito, o de alguna obra que no sea tuya? No quisiera con esto ofenderte, es sólo que me han venido recuerdos a otra lectura al empezar a leerte hoy y me he quedado intrigada de la razón.

Por otra parte, quería decirte que, no sé si será mi vista estudiante que hoy está más cansada de lo normal o que a todos les pase y nadie diga nada, pero... leerte me encanta, sólo que a la vez me cansa y me "marea" por el tipo de letra o su color y la delgadez (quizás se solucione poniéndola negrita) sobre el fondo negro... Si lo arreglas....bien!!! Si no....tranquilo, no me perderás como lectora compulsiva tuya, jejejeje ;D

Felicidades y... 30 besos romanos ;P

POEM dijo...

recuerdos de sexo adolescente, uffff

qué gusto...

tengo otros

pero descubrir el sexo fue una revelación para mi

del cual nunca me curré como tu...

Shang Yue dijo...

qué pena perderme la adolescencia, y despertar directamente como adulta!!

gajes de mi oficio, supongo.

Lydia dijo...

Seguramente la mejor manera de encontrar los placeres... tanto por los juegos entre primos en la adolescencia como la hora de la siesta, que para mí, sigue siendo la mejor hora.

Mónica dijo...

Vuelvo a leerte después de mucho tiempo, todo un placer, como siempre...
Vaya contigo y con la prima...

Besos (Once)

Una mujer dijo...

¡Ay, aquellas siestas de verano! Me has hecho recordar mi adolescencia; mi niñez, más bien. Toda la familia durmiendo, el caserón en silencio y mi primo y yo despiertos y descubriéndonos. Explorando algo nuevo, desconocido... y delicioso.

malayerba23 dijo...

Deberíamos poder experimentar todos los días algo nuevo ( sobre todo en el sexo) y no seguir anclados en esta incercia aburrida que nos condena a abstraernos de una realidad muy gris ........... no??
Gracias por recordar lo que nunca deberíamos olvidar, la inocencia, el deseo y las ansias de liberarnos.