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Mostrando entradas de mayo, 2006

La Cena...

Amor, ya tengo tu cena de esta noche preparada... Bien, pero quizás lleve a un amigo, Hay para uno más? inquirió él a traves del teléfono. Si no te importa compartir, estoy segura de que la cena se mantendrá "caliente". Eres un cielo... no se que podría hacer yo sin ti? Pues, yo si.... adujo en voz baja ella mientras sonreian sus labios (todos)

Mi prima

Desde niño, recuerdo como todos los veranos, mis tios que viven en el Pais Vasco, enviaban a su a mi prima Angéla, a disfrutar del calido mes de Agosto de la meseta castellana. Desde pequeñó odié la llegada a mi casa de la prima (hija única como yo) y los cambios que ello suponía en mis habitos vacacionales.
Para empezar ocupaba mi habitación, mi lugar en la mesa, mi sillon, la atencion de mis padres.... En definitiva me constitua en principe destronado medio pensionista (solo veranos). Para mas inri, me tocaba acompañar a aquella mocosa que tenia miedo de ir por el campo, de jugar al futbol, de tirar piedras a las ardillas, de bañarse desnuda... Estas visitas fueron un verdadero "mobing" para mi hasta que llegó, no el verano, sino la tan temida "adolescencia". Yó no me enteré de su llegada, tan solo porque mis ropa interior hincharse con insolente asiduidad. Para colmo de males tambien apareció Angéla aquel verano.... pero su visión cambió para mi por completo. Mi …

Peluqueria

Salias de la ducha. Te habias retrasado, no cogias el telefono y subí a tu habitación a tocar la puerta. Me abriste con el albornoz puesto.
Disculpa, me he dormido., me ducho y salgo en 5 minutos, espérame aqui si quieres
Bien... la vision de tu ropa sobre la cama aceleró mi pulso... cuando saliste de la ducha con una toalla en la cabeza seguí tus movimientos por la habitación hasta que te sentaste sobre la cama con una locion de cuerpo... la soltaste y tras quitarte la toalla empezaste a peinar tu pelo...

Te dije atervido: me permites.... peinar tu vello?.....
¿Cómo...? me respondiste, incrédula ante mi petición...
Pues con raya enmedio, claro... respondí pícaro e indolente.

Torciendo levemente tus labios, esbozaste una sonrisa de complicidad y, tras sentarte en la cama y recostarte de espaldas, deshiciste el nudo de tu albornoz. No lo abriste, simplemente con desden, deshiciste ese nudo giorgiano que cerraba el acceso a tu cuerpo y cerraste los ojos esperando...

No sabia como empezar, no e…

Siempre....

Siempre me he estremecido al besar tu cuello....

Cuando recien sales de la ducha, y la humedad de tu cuerpo aun desciende por tu piel, siempre me ha estremecido besar tu cuello.... el simple acto de aproximarme a tu desnudez desde atras... retirar con mi mano los mechones de cabello aun empapados y peinarlos tras tu pequeña oreja.... dejar al descubierto la blancura de tu nucal.... inclinarme sobre ti... percibir tu fresco olor... tu calor incipente... y depositar una serie de quedos besos, bajando desde el nacimiento de tu pelo hasta tu nuca....

Mientras tanto, mis manos ansiosas buscan el calido contacto de tus senos.... y mi cuerpo se estrecha a ti para insinuarse henchido entre tus nalgas....

Siempre, siempre... me he estremecido al besarte

Un Deseo...

Deseo que esta noche, a solas, te desnudes ante mi; sin avisar... sin más.
Deseo que depues me pidas que yo lo haga.... sin explicaciones ni dilaciones.
Deseo que te situes a horcajadas sobre mi... que sin decir nada te sientes obre mi miembro... que lo situes entre tus nalgas... cerca de tu sexo....
Deseo que empiezes a acariciarte... no hace falta que me mires... olvidate de mi
Deseo que acariciandote, vayas avivando tu deseo... que comiences frotandote los muslos... subiendo tus manos por tu cintura... rodeando tus senos.. estrechandolos... estirando tus pezones.
Deseo notar cómo se agita tu respiracion mientras te excitas... y como al agitarte trasmites tus sensaciones a mi cuerpo...
Deseo sentir que bajas tus manos a tu sexo... que lo merodeas con tus dedos.... y que antes de rozarlo los hundes entre mis labios para humedecerlos...
Deseo que sólo uses mis labios y mi lengua para esta tarea.... humedecer la punta de tus dedos... las mismas que trasnportarán la fragancia de tu intimidad a…

La Cita (1)

Las instrucciones, recibidas por e-mail, eran precisas: llegar al hotel, recoger la llave de la habitacion 2015 y una vez dentro, tras una ducha, esperar, preferiblemente desnuda, sobre las sábanas de la cama... estaban prohibidos la utilizacion de cualquier tipo de perfume, loción, o crema que alterara el olor natural de su piel... de su olor. A las 19:30 exactamente, el entraria en la habitacion, que a esa hora debía estar a oscuras, se desnudaria y se ducharía con las mismas reglas.... y entonces...

A las 19:27 ella ya estaba sobre las frias sábanas. Solo mantenía el calzado... como si permanecer con los pies tapados aminorara su pudor. Se sentía estraña al no percibir sobre ella su perfume habitual... pero no quería contrariarle. Los minutos que quedaban se le antojaron horas... mientras, su corazon latía con celeridad y las manos se deslizaban compulsivamente por sus muslos... esperando el sonido de la puerta.

A las 19:30 la puerta se abrió... sin decir nada, el empezó a despojarse…

Amor y Deseo

Tras cerrar tus ojos con tu pañuelo de seda negra... desnudé tus etereos hombros... uno a uno los liberé de la tira de tu vestido... y al caer, las cimas enhiestas de tus pezones pugnaron por salir... por liberarse...

Con el cordon del albornoz que me regalaste, até cuidadosamente tus muñecas y tras admirarte... peiné los negros mechones de tu cabello que caian sobre tu piel...
Sentado frente a tí, comencé a dibujarte... los pinceles de mis dedos se posaron en tus parpados cerrados... rodearon tus mejillas... perfilaron tus labios carnosos... recorrieron tus hombros... modelaron tus senos...

Tras cerrar tus ojos.... te amé cómo solo se amar a quien deseo... o ¿fué al contrario?

El Principe de Cenicienta

(...) El principe, cansado de que sus emisarios recorrieran el pequeño pais y no encontraran a su hermosa pareja de baile, decidió buscarla por si mismo.

Cogiendo el zapato perdido, recorrió pueblos y ciudades solicitando a todas las bellas damas que encontraba que le permitiesen descalzarlas... En la soledad de una estancia, solicitaba a la dama que se sentara, y tras arrodillarse ante ella, cogia con delicadeza su pie derecho, lo admiraba lentamente y lo descalzaba... con un gesto inocente acariciada la piel caliente como preparándola ante el contacto con aquel frio zapato de cristal que portaba...

Poco a poco, la busqueda se convirtió en el fin y no en la finalidad... una deseada actividad...

El Principe desdeñó la intencion de encontrar a aquella huidizad dama y sustituyó su empeño inicial: ahora anhelaba compartir unos instantes en soledad con las desconocidas damas que encontraba, sentarlas, solicitar sus frágiles pies calzos.... inspeccionar el cuero, su confección... cogerlo entr…