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Mostrando entradas de octubre, 2010

Puta Crisis...

Despachaba, absorto, una tras otra las languidas horas de mi trabajo. Hoy, rodeado de temor... y de angustia donde brilló, hace apenas ayer, el lujo, la desmesura, la desmedida... Puta crisis.
- Sr. Javier, desea algo antes de irme? preguntó el interfono con voz de Maria preocupada. De mi boca surgió, que no de mi, un irreverente:
- A ti, siempre ha sido a ti.
Maria, mujer, cruzó la vieja puerta de madera cuyo alfiz marcó, hasta ese mismo instante, hasta el mismo segundo en que los ojos de Maria quemaron los mios, una invisible pero impenetrable frontera.
Junto a mi, dibujé su sonrisa con mi dedo y ladeó la cabeza cerrando los ojos. Le dí a morder el dedo mientras admiraba cómo bajo su anodino traje sastre gris, se difrazaban cada una de sus curvas. Olí su pelo en el instante en que, agarrando sus manos, la giré para abrazarla, desde atras... entre mis brazos.
- Javier...
Mordí su cuello, casi desesperadamente y mientras sus gemidos se alborotaban, mis dientes marcaron sus hombros. Mis …

Gimnasio...

Seis largos meses.
Biceps, triceps y un largo números de músculos de mi cuerpo se estan deformando tras estos largos seis meses. Seguro.
Pero cada mañana, aun de madrugada, acudo rigurosamente al gim para poder escoger cuidadosamente el lugar adecuado; el más favorable a cada uno de los ejercicios con los que te castigas cada mañana.
Cuando te toca spining, intento situarme tras la bicicleta que tanto te gusta y distraidamente deposito mi sudadera en ella para que nadie la ocupe hasta que llegas y entonces la retiro. Siempre me sonries antes de comenzar... y yo sudo; pero sudo antes incluso de empezar, imaginando el momento en el que el monitor grite "montaña" y nos pongamos en pie a pedalear, y tus mallas elasticas acusen el esfuerzo ciñendose a cada milimetro de tu piel y sobre todo del tanga que recorre perfectamente tu cadera para descender por entre tus nalgas... A cada nueva pedalada, mis ojos te escrutan e imaginan los sitios reconditos por donde tu sudor estará desliz…

Desde el teléfono....

Sube... pero no me digas nada. Al menos nada aun...


Entra, baja las luces... usa las cortinas para atenuar la luz del mediodía. Sitúate en el sofá, ese que esta frente a la puerta de la habitación... si, esa puerta que dejarás levemente abierta... y desnúdate de ese vestido, de tus sortijas, de tus cadenas... pero déjame tus medias, por favor..


Sabes que estoy intentando aparcar mi coche, a escasos 10 minutos de ti....


Pero ahora si... ahora llámame con tu móvil, activa su altavoz y situalo sobre ti.. ahí, si. Comienza a acariciarte pensando en mi, imagina mis grandes manos ascendiendo por tus rodillas... y nárrame a través del teléfono como aumenta tu deseo... Ahora sitúa tus dedos alrededor de tus pezones y gíralos aviesamente como yo haría, y descríbeme como se humedecen de deseo tus labios... Moja tus dedos en ellos, como lo haría yo de estar junto a ti, y bájalos despacio... rodea tus senos, con parsimonia.... tu ombligo.... tu escaso vello.... acaricia delicadamente tus otros labio…