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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Deseo de ti...

Para que el deseo exista es necesario (imprescindible?) que aquello que lo alimenta  se muestre inalcanzable.
Lo siento, no puedo -escribiste Lo lamento, no debo -insinuaste No insistas -repetiste
No...
Mis ojos, se cierran y te ven.... Mis labios, se secan y beben tus besos...
Mi piel, se enfría, esperando la tuya...
Y mi deseo se acumula.... y se desborda a borbotones entre mis solitarios dedos.
Te deseo, porque ya no eres mía....

Mesa de reuniones...

Se oyen voces... una puerta, el teléfono, entra gente....

Te he bajado los pantalones hasta los tobillos. Has pretendido sacártelos, pero ahí están perfectos: inmovilizan tus tobillos...

Abajo el tiempo continua con su tedioso sonido: trabajo, puertas que se abren y cierran, gente que entra pregunta... espera o se va...

Arriba, en mi despacho, sin puerta, abierto.... abierto al mundo, tu, que has entrado de nuevo en él, luces desnuda recostada sobre la mesa de madera negra de mis reuniones...

En cualquier momento... ahora, después, nunca.... alguien, todos, nadie... puede subir por la escalera y presentarse sin avisar y ver el espectáculo de la blanca y tersa redondez de tu culo abierto a mis labios, mientras mis dedos bailan entre tus otros labios, acunando delicadamente el henchido botón de tu placer...

Si ese nadie subiera unos minutos mas tarde, me encontraría sacando mi sexo y llenando tu boca con el, mientras te susurro al oído lo zorra que eres... 

Vuelve a oírse gente entrando y sal…