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Mostrando entradas de enero, 2006

A Media Luz Los Dos

Canta: Carlos Gardel. Buenos Aires 1.926 http://www.todotango.com/audio/wax/1368.wax Corrientes 3, 4, 8, segundo piso, ascensor. No hay porteros ni vecinos. Adentro, cocktail y amor. Pisito que puso Maple: piano, estera y velador, un telefón que contesta, una victrola que llora viejos tangos de mi flor y un gato de porcelana pa' que no maulle al amor.
Y todo a media luz, que es un brujo el amor, a media luz los besos, a media luz los dos. Y todo a media luz crepúsculo interior. ¡Qué suave terciopelo la media luz de amor! Juncal 12, 24 Telefoneá sin temor. De tarde, té con masitas; de noche, tango y cantar. Los domingos, tés danzantes; los lunes, desolación, Hay de todo en la casita: almohadones y divanes; come en botica, cocó; alfombras que no hacen ruido y mesa puesta al amor.

xxx

Entré en el Hotel y subí la escalera hacia mi habitación. A lo largo del dia el insufrible calor de aquella ciudad marroquí parecía haberse instalado en mi ropa, plagada tambien con los penetrantes olores de las especias del zoco que acababa de visitar en la plaza. Abrí la puerta y encendí el ventilador situado en el techo. Sin ni siquiera encender la luz de la lámpara, me dirigí al baño para abrir el agua fria de la ducha mientras me deshacia indolentemente de toda mi ropa. El agua estaba tibia y con la esperanza de que se fuera enfriando la dejé correr mientras regresaba a la estancia.... sobre la cama, el brillo de una piel desnuda y unos ojos negros me detuvieron en seco. Aquella mujer estaba sobre mi cama, sentada, desnuda, penetrandome con sus negros ojos. Apenas la conocía; es cierto que habíamos intercambiado palabras y anecdotas durante algunos de los tediosos desayunos de aquel cochambroso hotel; ella estaba en la cuidad para participar en una boda y yo por turismo; y tambi…

Tus labios

Siempre que te imagino junto a mi, el deseo me invade... besar tus labios
labios tiernos y calidos
labios humedos
labios carnosos
labios de azucar almizclado

Siempre que te imagino desnuda, un deseo me invade.... tomar tus labios
tomarlos entre los mios y explorar cada uno de sus pliegues
tomar sus nectares con mi lengua para inundar mi paladar
tomarte entera.

Siempre que te imagino entregada a mi, me invade el deseo... pero
mis labios son demasiado pequeños para besarlos
mis dedos son demasiado torpes para acariciarlos
mi olfato es demasiado simple para distinguir los aromas de tus humores
mi lengua es demasiado sensible para saborearlos profundamente
mi virilidad...
.... demasiado impaciente para demorar por mas tiempo mi entrega a ti.

Siempre.... deseo tus labios, todos tus labios

La fuente dorada.

Fotografia: Arturo Piza
Compartir mi apartamento con mi compañera de Facultad no entraba en mis planes, pero la penetrante mirada que me brindó el director de mi banco cuando fui a retirar algún "fondo" para financiarme un finde en Salamanca fue muy reveladora. Chaval, eso es lo único que te queda: el fondo de la cuenta; dentro no hay nada.
Dicho y echo. Establecí un plan de actuación doble: ahorro y diversificación de ingresos. Lo primero era dificil: podía dejar de desayunar el cafe solo que siempre gorroneaba a alguien en el bar de la facultad; o no aprovechar las ofertas del burguer para cenar una "idem" con un vaso de agua del grifo. Penoso. En cuanto al segundo punto del plan dificil tambien: mis ingresos provenian de mis padres, y sablazos alternos al resto de la familia. Busca un trabajo: dijeron en casa; pero eso me impediría estudiar. Te impediría irte de juerga, porque ya no recuerdas lo que es estudiar, dijo mi hermana la preclara licenciada. Pensaba en m…

La génetica de los machos mamíferos

Esta mañana en la radio se debatia sobre los videojuegos. La mayoria de intervinientes hablaban del exceso de violencia presentes en este tipo de ocio para niños... y en esto que el psiquiatra invitado se lanza un speech en el que argumenta que los "machos mamíferos jóvenes" necesitan por genética el contacto con la violencia para una correcta maduración; cualquier intento de ocultar o eliminar esta influencia de su educacion sólo conlleva efectos perniciosos. Realmente cualquier padre que tenga hijos de distintos sexos percibe cómo de manera innata, a ciertas edades, el aprendizaje en ambos es radicalmente opuesto. El niño (hablando en generico) necesita la competicion con el otro, con el padre... necesita cierta dosis de... violencia(?) que no es equiparable en la niña. Yo siempre me he criado entre pistolas, soldados, batallas, barcos de guerra y me considero el mayor pacifista sobre la tierra... sin embargo a mis hijos les impiden y les arengan contra los "juguetes…

Manara: El arte del Azote (2)

“Mi cuerpo estaba arqueado, mis manos agarraban sus suaves curvas neumáticas, cuando de repente levanté la mirada hacia mi dulce amazona. Tenía la expresión vacua de alguien que está pensando en otra cosa. Quizás estaba decidiendo que cenaría esa noche, o recordando por centésima vez la trágica relación entre Escarlata O’Hara y Rhett Butler: “Lo que el viento se llevó” era su película favorita. Y si en ocasiones aceptaba mis peticiones sin que yo tuviera dinero, era porque había un deje irónico en mi mirada que le recordaba a Clark Gable...”

Al ver que estaba en otro sitio (en la cercana Atlanta, si mi intuición no me fallaba), me enfurecí. Cobrando vida propia, mi mano se levantó y golpeó a la prostituta en el trasero. Nunca había azotado antes a nadie. Nunca se me había ocurrido. Cuando leía escenas semejantes en las novelas eróticas, apenas me excitaban.

El resultado fue asombroso, Gina se echó para adelante y sus ojos se iluminaron. Inclinándose sobre mí, apretó sus labios contra l…

Manara: "El Arte del Azote"

(...)
Solo tenía un deseo: volver a casa de Gina y darle más azotes, que estaba seguro que le causarían tanto placer como a mí. Pero el placer aumentaba todavía más con la espera. Me prohibí a mí mismo volver allí. Vagué por las calles toda la noche, y acabé entrando en una librería que no cerraba hasta tarde. Allí descubrí un fino volumen que al fin echó algo de luz sobre mi recién descubierta afición: “El elogio del azote”, de Jacques Serguine.” El mismo libretero tenía una buena provisión de libros dedicados a la “educación inglesa”. Cogí unos cuantos, pero las historias de colegialas castigadas con una fusta eran demasiado monótonas para mí.
En mi mente el azote no debía ser un castigo. Nunca debería adoptar esa forma, ni siquiera la de un juego. El azote debería ser practicado únicamente por el placer de los dos participantes. Cualquier racionalización le privaría de todo su secreto.”
(...)