Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2010

Altaria...

Te fuiste...


Nada podía retener esa inminente partida a Valencia. Y a pesar de ello (o quizás, por ello) me colé en el Altaria en el último instante... Recorrí cada vagón, aunque sabia que estarías en preferente.


Esperé...


Conozco tus costumbres (manías?) y a la hora de la comida, te levantaste hacia el aseo para lavarte las manos (como siempre).


Te seguí...


Junto a la puerta del aseo te esperaba manteniendo una inexistente conversación con mi móvil ocultándome el rostro. Te cruzaste indiferente. Abriste la puerta y despreocupada entraste en el pequeño aseo sin prestar atención a cerrar tras de ti (solo necesitabas lavarte las manos...), pero cuando lo intentaste, mi pierna derecha ya había cruzado el umbral para impedírtelo, y mi mano derecha se dirigía tu boca para amortiguar cualquier posible grito.


Entré...


Y te giré de inmediato hacia el inodoro. Apresurado, continué la presión sobre tu boca mientras mi mano izquierda elevaba tu falda (que zorrita eres sin bragas). El espacio del aseo c…

Caricias alternativas...

Hay promesas de caricias, que solo con anticiparlas.... estremecen los sentidos.

Descansaba ingrávida en el porche, rodeada de la fresca oscuridad al final del verano. Yo ya había preparado el juego y cuando me presente con dos vasos llenos de hielo, hierbabuena y dos mojitos preparados algo intuiste.

Te dejé el vaso junto al sofá y me situé a tus pies.... debajo de ellos. Con mis dedos aun fríos de haber picado finamente el hielo de las bebidas dibujé el tenue descenso desde tus rodillas hacia la promesa de tus ingles, bajo esa larga y raida camiseta de los Rolling que tanto te gusta.

Cerraste los ojos presumiendo mis pasos... pero esta vez no acertaste del todo... y mis dedos se desenredaron de tu incipiente vello y regresaron... y bajaron esta vez a tus pequeños pies. Uno a uno... delicada pero suavemente acaricie cada uno de tus dedos.... desde el pequeño al grande... y al terminar volví mi mano hacia mi vaso ancho para mojarla toda ella en la bebida y, con ella... impregnar tus …

La bahia...

Llevo horas esperando el desenlace... las olas mantienen su ritmo cadencioso rompiéndose una y mil veces en la blanca arena de la playa.
Un soplo de brisa fresca despeina mis ya largas canas, pero sigo inmóvil, sentado, esperando el momento....
El aire se torna grana en el instante que el sol empieza a morir en la bahía... en el mismo instante en que nace mi beso entre tus labios y mis manos buscan la lujuria de tus desnudos senos.
Ha de ser rápido... en breves segundos la oscuridad barrerá todo el paisaje con su sombra: el mar, el río, Doñana, la marisma, Bajo de Guia....
Con avidez, ladeas tu minúsculo tanga y te sientas sobre mi sin trámites. Tus manos me sujetan e intentan llevarme hasta el fondo... apenas queda ya luz y como animales en celo, comienzo a penetrarte con desesperación mientras tus manos intentan aferrarse a mi culo...
El último estertor llega.... Las olas rompen el silencio de tus gemidos.... El sol ha caído en el mismo instante que mi esencia comienza a derramarse por…