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Mostrando entradas de mayo, 2008

El placer de la vista.... prologo

Anoté las instrucciones para nuestro proximo encuentro y las dejé a su nombre en la recepcion del hotel, junto con una pequeña caja: . "Ana, nuestro proxima cita es mañana viernes. Debes traer todos los objetos de esta caja, puesto que los necesitaras.
11 besos. Carlos"
.
En la caja: dos correas de esquisito cuero negro, un pequeño bote de henna, unas pluma y una cámara de vídeo.


El primero de los placeres: el oido (2)

El café en la terraza se alargó hasta la puesta de sol. Mis orejas destapadas percibieron como disminuia ligeramente la temperatura. - Es el momento Oí como terminaba de beber las ultimas gotas derretidas del café helado, recogia los objetos de la mesa de la terraza. Extendí la mano para que me ayudara a entrar. Cerró las cortinas tras acceder al interior y me dejó con delicadeza en un sillón junto a la cama que yo habia preparado al efecto. A partir de ese momento, cerré los ojos bajo mi máscara intentado escrutar con mi mente el significado de cada sonido... - Sabes.... no pensé que este juego me tendría tan excitada... si pudieras ver, lo notarias en mi ropa interior. Percibí nútidamente como bajaba la cremallera de su jean. Sentandose en el borde de la cama terminó de despojarse de el y creí apreciar cómo lo tiraba sobre el suelo. El silencio posterior solo lo pude interpretar: estaba desnudandose por completo... El sonido de la apertura del vibrador me lo confirmó: estaba introducie…

El primero de los placeres: El oido

El acuerdo tácito era el siguiente: yo fijaria la ropa, cómo, cuando, donde.... a partir de ahi, ella cegaria mis sentidos innecesarios ese dia y "ejecutaria" mis instrucciones... . Para el primer encuentro (quizas el más dificil: amar, desear y sentir sólo con mis oidos...) preparé una pequeña lista y los accesorios: el encuentro se iniciaría en la terraza de mi habitación; a las 20:30; tomaríamos un helado picado de cafe negro; sobre la mesa yo tendria a su disposicion: un regalo (un body blanco de la perla ), un pequeño vibrador y unas pilas usadas. Las instrucciones sencillas: tomar el cafe conmigo hasta la puesta de sol, desnudarse para vestirse sólo con mi regalo; situarse cerca de mi y no levantarse, bajo ningun concepto, hasta alcanzar su climax. . Tuve que irme a la playa hasta una hora antes del encuentro para relajarme y sosegar mis sentidos (entre otras cosas). A las ocho y media, esperaba su llamada en mi puerta: suite 1025. 10 minutos tarde sonaron sus nudillos en…