17 octubre 2012

El Principie de Cenicienta (version libre)



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La noche fue intensa... pero la bella desconocida se perdio entre mis dedos al sonar la ultima campanada...
 
Cansado de que sus emisarios recorrieran su pequeño pais sin encontrar a su hermosa pareja de baile, el Principe decidió acometer la busqueda por si mismo...

Con su preciado objeto entre las manos, el bello zápato perdido, recorrió pueblos y caminos, valles y posadas, ciudades...  en todos ellos solicitando ayuda de las más bellas mujeres que encontraba...
 
En una estancia acondicionada por él a tal efecto, solicitaba a la dama que se sentara en un antiguo y alto butacon de terciopelo rojo.... y tras arrodillarse... recogia entre sus manos su pie derecho calzado, lo atesarba entre sus manos sintiendo el tacto del tejido.... lo descalzaba con suma suavidad, lo recorria con sus manos, admirandolo lentamente.... y despues de unos minutos de intenso silencio... y de intensas caricias... acometia la tarea de probar el zapato.....

Al principio, la ansiedad le llevaba a recorrer y recorrer mas y mas caminos, pero....  poco a poco..... la frenética busqueda inicial... derivó de ser un medio a ser un fin... a ser una deseada actividad...

El Principe desdeñó la intencion de encontrar a aquella huidizae ignota dama y sustituyó su empeño inicial: ahora anhelaba compartir esos instantes en soledad con las desconocidas damas que encontraba.... sentarlas..... solicitar sus frágiles pies calzos.... inspeccionar entre sus manos el cuero, su confección... y desnudar suavemente sus pies... tomarlos entre sus manos..... acariciarlos...... contar uno a uno cada uno de sus pequeños dedos.... dibujar el contorno... deslizar las llemas de los dedos por la planta.... rodear el tobillo... ascender marcando el gemelo... circundar las rodillas......

Era tal el placer obtenido por el Principe que, arrojando una noche a un viejo pozo aquel frio zapato perdido, solicitó a su artesano de confianza, la elaboración de otro hermoso zapato, forrado de seda... pero cuya reducida talla fuera imposible de calzar pie alguno.... y que le permitiera continuar eternamente su anisada busqueda....
 
El principe siguio recorriendo su pequeño pais.... y fue querido y adimirado por casi todos..... pero sobre todo de sus subditas... salvo por Cenicienta, que cansada de esperar y de sus hermanas, hizo la maleta y huyó a Hollywood (pero este, es otro cuento).
 
 

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

No quisiera estar en los zapatos del príncipe que perdió a Cenicienta. Certero relato.

Saludos.

Shang Yue dijo...

mal por Cenicienta, por qué no se presentó a las sensuales sesiones de su, en teoría, príncipe deseado?

(me ha cautivado este hombre y, sólo de pensar en sus delicadas manos, ay, me estremezco)