12 noviembre 2007

El Principe de Cenicienta

(...) El principe, cansado de esperar a que sus emisarios recorrieran su pequeño pais y no encontraran a la hermosa pareja de baile, decidió acometer personalmente la búsqueda.Cogiendo aquel zapato perdido, se decidió a recorrer su reino de manera minuciosa. En cada nueva comunidad a la que llegaba, se citaba a las damas más hermosas, exuberantes y solteras. A la hora señalada, cada doncella era convocada a la presencia del Principe, que esparaba ansioso cada una de las pruebas.

En una soledad de su estancia, bajo una ténue luz y ante el crepitar de una ardiente hoguera, el principe ofrecia el mismo hermoso y alto asiento de terciopelo rojo a cada una de las damas. Arrodillado ante ella, izaba levemente el vestido para descalzarla y, con suavidad, recorria son su mano el pie derecho, situandolo delicadamente sobre su rodilla...

En esa posición, el principe solía deleitarse unos minutos recorriendo saboreando su situación: su mano sujetaba el pie desde el talón; podía notar la calidez de la planta sobre su pierna mientras se detenía en los pequeños detalles: la fragilidad del tobillo... el contorno del gemelo... la oscuridad alrdedor de los muslos ocultos aún por la falda... incluso, cerrando los ojos, intentaba apoderarse de la fragancia de cada una de ellas...

Despues de esos minutos de devoción, con ambos en silencio... el principe, antes de dirigirse hacia la bella caja de madera donde se confinaba el fragil zapato de cristal, ascendia con ambas manos hasta la rodilla que se le brindaba, y apretando con firmeza las hacia descender hacia el pié muy, muy despacio.... hasta llegar a los pequeños dedos, que presas de la excitacion, no dejaban de moverse... y, él, agachandose... comenzaba a morderlos delicadamente, uno a uno haciendolos deslizarse por entre sus dientes... varias pasadas mas tarde, ante las que la dama aferraba sus manos a los brazos del sillon de terciopelo, el principe lo acariciaba lascivamente con su mejilla y comenzaba a lamerlo con fruicción.....

Nadie sabia a ciencia cierta lo que acontecia dentro de las estancias del Principe.... pero durante mucho tiempo, nunca encontró a la bella dama del baile, y esó, que en algunas localidades, se repitieron varias veces las "entrevistas". Dicen las malas lenguas, que algunos que tuvieron la oportunidad de observar aquel mágico zapato de cristal, que era imposible que perteneciera a dama alguna por su pequeño tamaño... pero algunas de las damas que "lo probaron" hablaron siempre de la delizadeza de su "tacto", de la firmeza de su "piel" y del inmenso placer que sintieron cuando se "lo calzaron"... incluso varias veces...

10 comentarios:

Nosotras mismas dijo...

Magnífica adaptación.

Besos.

A lo largo de todo el espectro cibernético..... dijo...

Cómo no desear ser la Cenicienta del cuento!!!!...la de un Príncipe que te obsequia con tales deleites...

Thai dijo...

ummm que bonito cuento, aun continua la busqueda?

Besos y feliz semana

Thai

Churra dijo...

Que maravilla ....vaya casualidad , a los dos nos ha dado por el mismo cuento ...me quedo con el tuyo, quiero que ese principe me pruebe el zapatito .
Besos

Entransicion dijo...

hola 11 besos,a mi no me gusta demasiado este relato sorry,pero da la impresión de que el principe va calzandose a todas las princesas wenorras ,alomejor no la encuentra porque debe poner el zapato en una urna hasta que aparezca la princesa
verdadera
saludossssssssss

Hechicera dijo...

Mi pie es pequeño...me cabe el zapato?..

Besos

Anónimo dijo...

mmmm gran sensibilidad la del principe para calzarse a todas las damas bonitas... o deveria decir para calzarles el zapato??
3 besos

Moura ao Luar dijo...

Ai perdi-me um pouco na descrição :-) algunas palavras que no entiendo pero lo mas importante lo entendi :-)

Um Momento dijo...

Gostei de ler:))))))

Deixo um beijo

(*)

Pitonizza dijo...

muy entretenido de leer tu blog, excelentes imagenes. Espero regresar por aqui...