05 abril 2006

Jugar "a los médicos"

De niños no han jugado alguna vez a médicos??
Ana era una amiga poco mayor que yo. En los veranos de piscina y sombrilla que pasabamos juntos, mientras nuestros padres trabajaban y nuestras madres charlaban de lo humano y lo divino bajo una vieja sombrilla, Ana y yo
jugabamos por el jardin, la buhardilla, el sótano... por toda la casa. Aquella era una vieja relacion entre ambas familias. Durante el verano en que ambos cumplimos 9 años, Ana subia despues de comer a la buhardilla diciendo que es iba a echar una siesta.... y mientras yo hacia lo mismo ella se echaba desnuda sobre una colchoneta simulando estar enferma y esperando a que yo llegara y simulara a su vez que, como un medico, la auscultara, reconocienra su cuerpo y sus heridas... y luego la curara. Mas tarde ambos cambiariamos nuestros roles.
Tengo ahora 38 años y al menos llevaba 12 sin tener relacion con Ana. El inicio de la universidad separó nuestros caminos, no sin antes haber jugado mucho "a los médicos
". Aquel verano mi madre me comento que Ana estaba pasando sus vacaciones en casa de sus padres y que habia preguntado por mi. Decidí llamarla y quedamos en vernos esa tarde en su casa. La puerta de la parcela estaba abierta cuendo llegué y tras llamarla en voz alta y no recinir respuesta me decidí a entrar. Podia reconocer cada rincon de aquella finca, sus arboles, la piscina, el garaje..... la puerta de la casa estaba abierta, y tras llamar de nuevo a Ana y no recibir respuesta, entré. Los cuadros, la alfombra.... todo me era reconocible... y entonces tuve la irrefenable pulsión de ascender por esa escalera de caracol que llevaba a la buhardilla. Ascendí con cuidado y en cuanto mi vista pudo vislumbrar el suelo.... la vi: Ana estaba recostada en una colchoneta bajo el conocido tragaluz del fondo; en el mismo sitio donde la encontraba cada tarde de cada verano. Estaba desnuda, de lado, las piernas ligeramente dobladas permitibian vislumbrar por completo la espesura de su sexo. Me acerqué emocionado ante esta vision de inusual sexualidad. Ana tenia el pelo recogido y, como entonces.... chupaba libidinosamente su dedo pulgar: te estaba esperando, estoy muy malita.
Mi pulsion sexual exploto en mi verga que despegó de su letargo como un misil intercontinental. Como en aquellos años me arrodillé ante ella, pero inovando mis métodos exploratorios de entonces, comencé a besar timidamente sus pies que se estiraron para palpar la dureza de mi esxo. Los besos se fueron estirando hacia sus rodillas... rodeando sus muslos... me detuve en sus labios y suavemente con la nariz, retiré el vello que los cubria.... y tras saborear el aroma de su humedad acaricié sutilmente con la punta (de la nariz) el capuchon que cubira su clitoris, sin intencion de descubrirlo... solo de que sintiera mi presencia.... muy suavemente.... se hinchó perceptiblemente y entonces aumenté mis caricias sobre el.... consiguiendo que un hilo de dulzor surgiera del interior de su sexo.
Continué mi viaje exploratorio (un buen medico lo hubiera hecho) discurriendo por su espalda hasta su nuca donde, en contacto con su pelo, deposité un picaro mordisco.... La exploración por delante fue mas sencilla.... la "enfermedad" la habia originado dos importantes hinchazones coronadas por dos importantes pezones. Mis manos se aplicaron en intentar calmar tanta voluptuosidad pero solo consiguieron encabritarlos aun más, por lo que me decidí por un aplicar calor y humedad con mi boca, mordisqueandolos suavemente entre mis dientes.... Craso error, la dureza y el tamaño aumentaron y la enferma empezó a gemir. Ante los nuevos sintomas, me
incliné por comenzar tratamientos mas directos y expeditos...y recostandome junto a ella hundí mi rostro entre sus piernas para aplicarme en su busqueda. La "enferma" Ana mantenia su posicion recostada, y tras observar mi "apretada" posicion, se decidió en aliviarme de la presión desabrocando mi pantalón. En el mismo instante que mi glande saludo a la paciente fue literalmente devorado por su lengua... mis males debian ser muchos porque en ese mismo instante mis gemidos aplacaron los suyos. Fueron minutos de intimidad, calor, deseo y humedad... tras los cuales mi estertor y el suyo anunciaron dos prolongados y maravillosos orgasmos.

Instantes despues, Ana, volviendo a depositar su índice entre sus labios, me dijo: creo que vuelvo a tener fiebre.... igual ahora tienes que usar tu "termómetro".

Dura vida la del médico... no les parece?

6 comentarios:

enigma dijo...

dr.. estoy malita.

creo que tengo fiebre.

:)

enigma dijo...

buenas noches :)

Pato dijo...

quien estuviera enferma y que el doctor sea asi de atento
jajajaja

Pato dijo...

quien estuviera enferma y que el doctor sea asi de atento
jajajaja

Anónimo dijo...

Where did you find it? Interesting read » » »

Anónimo dijo...

por eso mi novio es doktor