20 marzo 2012

estoy malito...


Estoy malito... la debilidad me somete a la cama, y en los momentos en que la fiebre se apodera de mi, deliro. No me importa delirar (como si a mi fiebre le importara lo que me importa a mi...), mas al contrario... en mi caso, mis delirios oniricos son humedos, divertidos, lascivos.....
Y en ellos surges tras la puerta, vestida con un atuendo blanco de enfermera un par de tallas menos de la tuya... tus lacteos senos, constreñidos por el uniforme, se depositan en mi rostro cuando te aproximas a cambiar el frio paño de mi frente.

De necesitar frio, en estos momentos, no es mi frente lo que arde en mi.

En mis sueños, mitigas mi dolor permitiendo que acaricie tus senos y que me entretenga lamiendo tus aureolas mientras mis dedos febriles estrechan tus pezones.... y ,en mis sueños, cuando decides lavarme con una suave esponja, detectas (accidentalmente) donde se acumula todo el calor de mi mal y observas maravillada como mis 40 de fiebre han inflamado brutalmente mis pelotas y que mi miembro parace a punto de explotar, y necesita urgente alivio... y te alteras, y pides ayuda por el microfono del cabecero... y nadie acude en nuestra ayuda.... y, teniendo presente tu juramento perpetuo de auxilio y tu vocación, desatas mi pijama azul..... me pides valor..... y mirandome a los ojos inicias un reconocimiento cercano del origen del problema.... detallas con tus dedos el contorn, el grosor, el tacto, la consistencia.... pero no hay tiempo, observar cómo empeoro por segundos y mi glande se hincha sin remedio.... hay que actuar.... y con encomiable decisión, comienzas a pasar tu lengua ntentado refrescar el calor acumulado en mi.... pero no dá resultado..... continuas lamiendo, pero es vano el intento.... solo queda una solucion, y sin pensarlo dos veces..... hundes mi miembro en tu boca... tu lengua lo recorre con lujuria mientras tus manos inmovilizan mis pelotas...... febril, te siento.... y febril escucho mis gemidos.... creo que estoy peor... peor por momentos.... no pares.... moriré de gusto en tu garganta si es preciso.....                     ....                     ....                       ... es el fin.

Estoy malito, y nadie parece importarle. Menos mal que en mi fiebre, encuentro momentos para ser feliz.