06 octubre 2011

Taninos...


Me gusta el otoño.Es raro (lo se).

Evito la insultante exuberancia de la primavera, que rompe mis sentidos (y mi alergia). El tedioso invierno se me antoja interminable y lúgubre, plagado de oscuros amaneceres. El insufrible calor del verano me agota....

Otoño: las primeras lluvias hacen brotar los aromas de la tierra, de los bosques, acumulados durante el estío; el otoño es la estación de los lasrgos paseos por el húmedo bosque tras las primeras setas y hongos... y sobre todo es la estación del vino.

La casa rural estaba encalvada en el corazon de la Ribera. Se sucedian a derecha izquierda colinas sembradas militarmente alineadas con vides encumbradas a espalderas infinitas. El final de Septiembre inunda los campos de miles de pequeñas uvas tintas.

El sol de la tarde éstallaba en sus largas piernas. Los pies reposaban descalzos en mi salpicadero.... Giré por un pequeño camino de grava y detuve el coche a unos metros.
- Espérame

Regrese en un instante con un peqeuño ramo de pequeñas y negras uvas tempranillas..
- Cierra los ojos...

Y desprendiendo una de aquellas pequeñas uvas la llevé hacia sus carnosos labios...
- El dulzor de la uva madura indica al momento en el que comienza la vendimia....

El pequeño fruto desapareció entre tus labios y deposité un cálido besos en ellos... Recojí una nueva uva y esta vez tus labios acogieron el fruto y parte de mis dos dedos. Tu lengua impregnada del dulzor pegajoso de la fruta rodeó calidamente mis dedos.... Una nueva uva sucedió a la segunda, y tu, con los ojos aun cerrados, lamiste uno a uno el resto de mis dedos, mientras tu mano acariciaba juguetonamente mi pierna... Me acerqué para besarte llevando una nueva uva entre mis labios... nuestras lenguas se enlazaron en un baile interminable y mis dedos comenzaron a dibujar sobre tu blusa, el contorno de tu oscura aureola....

Nuestras respiraciones comenzaban a empañar los cristales, ocultando las caricias que tu mano brindaba a mi pantalon, justo donde mas apretado lo sentía. La blusa desapareció en el mismo instante en que tus manos recogian una nueva uva y la apretaban contra uno de tus senos, derramando su rojo jugo.... mis labios bebieron ávidos de el, mientras tus manos continuaban la labor de liberar mi sexo de todo lo que lo ocultaba....

La tarde caia y en medio de una colina de vides, nuestros cuerpos ya desnudos, estaban impregnados del azucar de las uvas rotas, impregnados de caricias... impregnados del sabor de nuestros besos y nuestros deseos.... Tomaste de nuevo una de las uvas y arqueandote hacia atras la hiciste desaparecer entre tus labios... tus otros labios. Y mi lengua, ávida de ti.... se dirigió a beber de ti.... y de ella.... del sabor tu deseo.... sujetaste inutilmente con tus manos mi cabeza (no pensaba escapar sin mi cosecha) apretandome contra tus muslos..... mi respiracion se agolpaba en tu sexo mientras lamia alocadamente tus labios, rodeando en cada envite el pequeño boton de tu placer... henchido ante mis caricias.... Tu sabor era una mezcla de deseo, de hembra y de vino....... y aquello enloquecia mis sentidos (y mis sinsentidos tambien).... Mis dedos traviesos comenzaron a jugar con tu ano instantes antes de notar tu primera convulsion en mi cara y tu sabor en mi boca......

No quedaban uvas cuando tu boca buscó la mia de nuevo..... pero a buen seguro que encontrarías donde saciar tu sed en mi cuerpo....


4 comentarios:

algamarina dijo...

Qué exquisito festejo de otoño!

Excitante relato...

Mis saludos desde las playas del sur, donde es primavera...

Nuda Veritas dijo...

Una deliciosa mezcla la de la fructosa y vuestra piel...(nada que ver con la dieta dukaniana).

Te sigo siguiendo.

Anónimo dijo...

gracias por volver a escribir, soñar con de tu relato me da vida, sabiendo que estas

Shang Yue dijo...

este sistema de apareamiento lo había provado con fresas maduras, el vino quedó para bebernos el postre

prometo seguir tu receta al pie de la letra