01 septiembre 2010

Lavado...


Te dejé intuirlas al entrar en mi coche. Estaban distraidamente depositadas en la guantera de tu puerta, ligeramente tapadas por un echarpe de gasa.
- Quitate las bragas...


Sin mediar palabra deslizaste bajo tu falda un sutil tanga malva, que se resistía a descender de tus rodillas.
- Dámelo


Aun se percibía el calor de tu piel en el... y lo mas importante para mi, estaba completamente impregnado de tu aroma, que pude paladear al inicio de la Gran Vía. En el segundo semáforo rojo, una mujer al volante de su taxi sonreía, mientras adivinaba a qué pertenecía el encaje que asomaba por entes mis manos...
- Tu dedo....


Ya sabias a qué me refería... y deslizando tus manos entre tus muslos imaginé como abrías tus otros labios y deslizabas tu dedo índice a lo largo de ellos.. empapándolo de ti. Lo dirigiste hacia mis labios. El sol que penetraba por mi ventanilla hizo brillar toda tu humedad en él, y el calor evaporó lo suficiente su aroma como para que yo pudiera advertir toda la lujuria que atesorabas.


Mis dientes se deslizaron apretadamente a lo largo de él mientras cerrabas los ojos....
- Ponte las esposas
Sin palabras y sin bragas, te conducía por el Paseo de la Florida a media tarde, mientras mis dedos te exploraban...


Giré en la segunda bocacalle, pero tus sentidos solo habitaban entre tus muslos... NI siquiera viste cómo entraba en la Gasolinera y entraba en el tunel de lavado. Ya tenia el recibo con el código de lavado (el mas largo) y con tan solo marcarlo en el teclado de acceso, el coche en punto muerto fue empujado por un arrastre inferior hacia el interior.
- Ahora cariño, demuéstrame tu deseo....


Bajé en unos segundos mi pantalón, entre rodillos de esponja y chorros de espuma que explotaban en la carrocería... Mostré ante tus ojos el resultado de mi deseo, y con tus manos atadas te abalanzaste sobre ella, hundiéndola hasta el fondo de tu garganta. 


El ritmo acompasado de tus gemidos coincidió con la segunda pasada de los rodillos. Mis dedos exploraban a la vez tu sexo empapado y tu ano, lubricado por mi saliva... El aclarado de alta presión chocó contra el parabrisas en el mismo instante que mi semen lo hizo en tu garganta....


Aun con restos de mi esencia en tus labios, te giré contra tu puerta. Tus manos esclavas apenas te ayudaban, pero con las mías fue suficiente como para elevar tu culo sobre la palanca de cambios y deslizar lascivamente mi lengua por el.... y en el.... mientras mis dedos rodeaban
tu clítoris alocadamente. El huracán de tu orgasmo, llegó en el mismo momento en que se conectaron los ventiladores de secado... 


Solo quedaban algunos segundos para salir del lavado, pero te giraste para mirarme a los ojos y sin decir palabra ya sabia que volvería a dirigirme a la oficina a por un nuevo ticket de lavado....


pdt.- Si ya lo decía mi abuela: cómo se agradece la limpieza...

8 comentarios:

Nikita dijo...

pufff genial, siempre me han gustado los tuneles de lavado.. lo tuyo es la bomba.

Que imaginación, como te gusta jugar!!

besos

Lluna dijo...

El ser o no ser... el dejarse llevar o seguir siempre con la cabeza sobre los hombros... La eterna duda de si eso será posible...

¿Lo es?

Creo que estando en sus manos, todo puede ser posible.

Gracias una vez más por hacerme sentir...

La Mary Venusina dijo...

Esposada ... que linda sensacion. Ceder el poder, quedar a merced del otro...
Muy bueno.-
Besotes

Mágica dijo...

No cuentas solamente. Haces que una se sienta dentro de ese coche, viendo, oliendo, degustando,...como si fuera real.

Adis dijo...

Nunca se me habia ocurrido en un tren de lavado, uhmmm hay que probarlo todo

besitos

Adis

Anónimo dijo...

Mmmm...ser dominada en un coche mientras soy habilmente follada...que recuerdos, aunque me falta ser esclava de unas esposas...mientras me someto al placer

Anónimo dijo...

Me podrías acompañar, sabes tengo que lavar el coche..... Ya se sabe, después de un mes en la playa.

Besos

Anónimo dijo...

Aprendi mucho