19 noviembre 2009

Decir y hacer...

La sumisa necesita que se le diga lo que tiene que hacer...

La esclava necesita hacer lo que se le dice...



17 noviembre 2009

Siesta...

Desde pequeño, recuerdo como todos los veranos mis tios vascos enviaban a su hija, mi prima, a disfrutar del calido mes de Agosto en la meseta castellana. Desde pequeñó odié la llegada a casa de la prima Ainara y los cambios que ello suponía en la sosegada rutina de mis vacaciones.

Para empezar ocupaba mi habitación (mis padres siempre me inculcaron el "respeto y la entrega" al prójimo que ostantara el cargo de "invitado" en nuestro hogar), mi lugar en la mesa, mi sillón, la atencion de mis padres.... En definitiva me constitía en "principe destronado" a tiempo parcial (solo veranos). Para mas inri, me tocaba congraciarme y dejarme acompañar por aquella mocosa que tenia miedo de los paseos nocturnos por el campo cazando luciernagas, de jugar desnudos en el rio, de perseguir ardillas... Estas visitas fueron un verdadero "mobing" para mi hasta que llegó, no el verano, sino la tan temida por mi madre "adolescencia".

Yó no me enteré de su llegada, tan solo porque mis pantalones solian hincharse con insolente asiduidad, del mismo modo que mi mal-humor. Para colmo Ainara amenazaba con regresar tambien aquel verano.... pero no tambien. Era ella, o quizas no... Mi prima surgió del autobus como una aparición... Despues de 7 horas sentada, sudorosa... me abrazó deshinibida estrechando sus nuevas formas contra mi.... embriagandome de un enigmático aroma que convulsionó mi sistema circulatorio y que empeñó en amontonarse todo el en mi adolescente entrepierna. Ainara, sonrió picaramente:
- Vaya con mi primito "cuanto ha crecido todo el".

Ese verano, compartir cada hora con ella se convirtió en un objetivo, en una obsesión. Si a ella no le gustaba hacer ondas con las piedras en el rio, pues ni rio ni piedras... y pasábamos las mañanas leyendo en la piscina. Nada de futbol o estiramientos (y cómo me salian algunos) o jogging nocturno... Pero lo que terminó hacer cautiva mi almar... y a todo mi, fué la costumbre de mi prima de recostarse en la habitación durantes las fatigosas y calurosas tardes. Para ello, Ainara se quedaba con apenas una ligera camiseta, y tumbada sobre la cama, dormitaba tranquila en mi dormitorio.

Aquella tarde, accedí a mi habitación con una escusa... sobre mi cama estaba... tenida y fragil. En silencio me acerque escrutando las formas que la raida camiseta ocultaba levemente. Aproximandome recorrí con cuidado, lentamente, el mapa de sus aromas adolescentes: frutas en el... cuello levemente azmicalado.... axila densa.... espalda tenue.... nalgas de almendras... el dulzon aroma de su sexo... a partir de ese punto (y cada dia que regresé a repetir la singladura) cogía mi sexo y, escondiendome tras la cortina de lino, aliviaba la lujuria acumulada entre mis manos.

Al cabo de unos dias, preocupado porque la asiduidad de mis visitas podia levantar sospechas, me juramenté en no acudir a diario para evitar ser descubierto en mis lubríficas actividades. Esa tarde la siesta de mi prima duró más de lo habitual, al tanto que mi madre me pidió que fuera a desperezarla.... Obediente acudí y me incliné susurrando: Ainara.... y sin abrir los ojos situó sus dedos junto a mi nariz, húmedos e impregnados del intenso aroma de su sexo. Te he estado esperando, como todas las tardes, para acariciarme mientras lo haces tras la cortina. No me falles mañana.... dejame ahora tu mano para terminar lo que yo he empezado. De la manera mas natural, los dirigió bajo sus braguitas... percibí su vello, y unos labios humedos... y surgiendo entre ellos un pequeño centro...
- Acá es donde tienes que acariciar suavemente... si lo haces bien, yo sabré corresponderte.
.
Tardé algunos dias en controlarme (y ser capaz de no derramarme encima mientras acariciaba a mi prima) pero ni que decir tiene, que desde de esa tarde puedo demostrar que ciertas actividades muy placenteras, no solo no son malas para la vista (mis actuales gafas son de lector compulsivo, supongo), sino que entre sus cualidades mas benéficas, está el contribuir al cálido y húmedo entendimiento entre las distintas nacionalidades de españa.

(Ahora entenderan mis queridos lectores/as, que lo mio.. ya viene de jovencito)
(prima, disculpa la confesión.... pero aun me crezco ante ti, 25 años despues)

16 noviembre 2009

Madrid...



Te esperaba sentado, en el sillón de cuero junto a la ventana, con mis gafas oscuras como única prenda. El mensaje era nítido: "hab. 1350_la puerta estará abierta"...

- Pensaba que estarias esperandome, dijiste mirando mi reposante falo.

- Te estamos esperando ambos, si traes tus bragas en condiciones. ¡ Quitatelas ahora ¡

Tus manos hurgaron bajo tu falda y decendió un sucinta prenda que fué enrrollandose al recorrer tus piernas...

Me las arojaste con un gesto indolente. Aun de pie ante mi, me mirabas mientras escrutaba con mi olfato tu tanga...

- No vuelvas a estrenar ropa cuando vengas a mi.... Hueles a perra en celo... y me gusta

Sonreiste cuando el ultimo comentario se acompañó de unapequeña convulsion en mi sexo, que comenzaba a despertarse...

- Quitate la falda solo.... y acercate a la ventana.

De camino al balcon abierto depositaste la falda sobre la colcha. La terraza, en una primera planta, tenia una explendida visión sobre el ingente bullcicio de la Gran Via...

- Los codos sobre la balaustrada y las piernas abiertas - exigí

- Eres un puto cabron

Arrojé dos cojines en el suelo y sentandome sobre ellos, de espaldas a la balaustrada, mi cara se situó a la altura de una sucinta tira de vello que marcaba el camino a un empapado sexo. Con largos y lentos lametazos fui acercandome a sus otros labios mientras mis manos, estrujando sus carnosas nalgas, las entreabrian para facilitar mi trabajo...

- Eres un cabrón. Se supone que me debo correr asomada a este balcon? Delante de la Gran Via?

Mi contestación no fue literaria aunqué si usé mi lengua para trasnmitirla... girandola alocadamente sobre su clitoris en una ligera caricia apenas perceptible....

- Juro hacertelo pagar.....

Y mientras Madrid paseaba por debajo del balcon, abriste tu culo a mí, al policia municipal de la esquina, a los taxistas que esperaban junto a la Red de San Luis... y te pusiste puntillas para hincar aún mas tu sexo en mis labios... y cerraste los ojos al mundo y te derramaste en mi... envuelta en sonoros estertores...


Madrid... es la suma de todos.

10 noviembre 2009

Imaginar...

Imaginar....

Imaginar es ver lo invisible, acariciar lo que no existe, oler fragancias que nunca exhaladas, saborear sabores imposibles...

Imaginar es percibir como se estrechaban tus sonrosados muslos alrededor de los pequeños labios de tu sexo, levemente oculto tras el pantalon deportivo, mientras estabas sentada sobre el cesped artificial, anundando tus rebeldes cordones...

Imaginar es percibir el intenso aroma del sudor de tus ingles, cuando por segunda vez, decidí arrodillarme ante ti para atarlos, la cuarta vez que decidieron de traviesamente desanudarse de tus nike.
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Imaginar es percibir cómo se endurecian tus pezones cada vez que cambiabamos de pista y elevabas tus piernas frente a mi, por encima de la red... imaginando que deseabas hacerme partícipe de tu desnudez.
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Imaginable era mi excitación, con solo dirigir la vista a mi endurecido sexo, que a duras penas sujetaba tras el nudo del pantalón...

Imaginando terminé el partido en la pista de falso cesped... imaginando cómo el sudor descendia por tu espalda... imaginando como se detenia ante el vértigo de tus imaginarias nalgas...

- Me voy a duchar...

Imaginé cómo te desnudabas tras la puerta... imaginando cómo los primeros borbotones de agua caliente chocaban contra tus senos y raudos se deslizaban entre tus manos hacia el imaginado vello de tu sexo...
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Entré.... el vaho empapaba mi respiración, condensandose en mis pelotas, a punto de explotar del deseo contenido. Estabas en la ducha. En la silla tu short rosa, tu pantalon y un culotte. Imáginé que podría haber estado imaginando y presa de la curiosidad, descorrí la cortina de la ducha para dirigir mi mirada, ahora si, por primera vez, a tu sexo cubierto por un exhuberante triángulo negro...

Imaginando como seria tu sabor... me arrodillé, ahora si, ante ti, mientras descendiendo caliente desde lo alto, inundaba mi rostro... mi lasbios, mi lengua, ahora asi, accedieron a tu imaginaria humedad, convertida, ahora si, en un torrente de dulce almizcle.

El ardiente agua inundaba, el aire, la ducha, el suelo.... mientras yo, me inundaba bebiendo de ti, notando cada espasmo de tu placer en mis labios.. en mi garganta.. en mi alma...

Te giraste sin palabras... sin pausa... y sin explicaciones sujetaste mi miembro endurecido y te empalaste en él... y agachada, sujetando mis pelotas, comenzaste a follarme... y yo... empecé a disfrutar, imaginando como inundaria tu sexo con riadas de mi espeso semen, que tu, imaginaba... limpiarias luego con tus labios..