24 diciembre 2008

Nochebuena en familia...



"Lo quiero todo... y lo quiero ahora" Queen

Como era tradición, todos acudimos a cenar al viejo caserón de la abuela. Todos incluida mi primita Eva, recien separada de su última pareja. La abuela mantenia su cutis y su casa, como si los últimos 20 años no hubieran pasado: la chimenea encedida, la vieja caldera de carbón calentando todos los ostentosos radiadores decorados de fundición, las guirnaldas... Bajo el arbol, con alineacion militar, como todos los años , una perfecta sucesion de paquetes envueltos en papel dorado con lazo rojo de menor a mayor tamaño, cada uno con el nombre del afortunado...
Comenzó la cena cuyo menú tambien conocíamos. Es curioso, pero el hecho de conocer de antemano cómo trasncurriría la noche, lejos de parecer tedioso, convertía la experiencia en previsible y acogedora... y sin embargo, mi presuncion estaba lejos de ser acertada.
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Minutos antes de sentarnos a cenar, cada uno en el habitual sitio asignado (a mi me correspondía en la esquina más alejada de mi abuela, junto a mi prima) Eva se aproximó a darme un beso y susurrando me dijo: "este es la primera parte de mi regalo, primito", dicho lo cual, deslizó un pequeño paquete entre mis manos.
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No me pareció correcto abrirlo en ese instante, pero no pude resistir la tentacion de hacerlo a escondidas cuando me dirigí al baño a lavar las manos antes de sentarme. El pequeño paquete se abria facilmente tras despegar una pegatina de felicidades; de dentro surgió un sucinto tanga rojo. Pensé en las bromitas habituales de Eva, pero, salvo que mis hormonas me traicionaran, aquella prenda estaba olía a Eva... Aproximandola a mi nariz, el aroma de la intimidad de Eva impregnaba todo el escaso encaje de la prenda... Conocería ese aroma entre cientos: durante años, mis primos coincidíamos en verano en el caserón de la abuela, donde nuestros padres nos "internaban" por quincenas... durante años, acudía el último a ducharme al baño compartido por todos para recuperar del cesto de ropa las divertidas bragas que Eva usaba en verano... escrutando cada rastro del aroma de su intimidad. Ahora, como entonces, su aroma me produjo una enorme excitación y, como no, una enorme incomodidad en mi pantalon...
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- ¿Todo bien primito? Te veo algo... incómodo.
- Estamos de cena y no puedo responderte más explícitamente...
- No es necesario hablar... Eva deslizizó su mano por debajo del mantel hasta colocar un dedo en mi rodilla, y mirando hacia mi padre para preguntarle por su trabajo comenzó a subir el dedo hasta el punto justo donde comenzaba mi erección. Mientras hablaba y reia, su dedo ascendió lentamente hasta el punto justo donde acababa...
Me sonrio con picardia - Ves, a veces es mejor comprobar las cosas por uno mismo. No tienes curiosidad por saber si tu regalo era el que traia puesto?
- No me hace falta. Lo sé
- Tienes razon. Se me olvidaba que eres experto en olerme las bragas....
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El resto de la cena sucedió en un agotador ir y venir de comida, dulces, cava..... A los primos mayores se nos permitía beber algo de alcohol al final de la cena, momento en el que la reunion se volvía algo caótica mientras parte de los comensales se levantaban a recojer, otros salian a fumar al jardin....
No podia mas. Las caricias de Eva hacian visible mi ereccion si me alejaba del mantel que me cubría, asi que en un momento de decisión, me dirigí al baño de la buhardilla de arriba sinmirar a nadie mas... en el viejo baño todo se mantenia igual que siempre: el frio del viejo suelo de marmol, el alicatado de color verde, la pastilla de jabon natural sobre el lavabo...
De frente al espejo comencé a masturbarme en el mismo instante que aporrearon la puerta con suavidad:
-Apaga la luz y déjame entrar, por favor...
Faltaron segundos para obedecer a Eva, que tras descorrer el pestillo se avalanzó sobre mis labios... Nos abrazamos en la penumbra... nos besamos... mis manos accedieron bajo su gersey de ochos para apoderarme de esos senos recien operados que le regalo algún pardillo.. impresionantemente duros. Ella habia comenzado a masajear mi miembro mientras clavaba sus uñas en mis testículos... La giré con decisión; estreché sus senos contra el frio del azulejo, mientras yo me arrodillaba tras de ella para poder acceder a su culo...
- Eres un cabron.... dijo entre susurros en el mismo instante que mis manos estrujaban sus nalgas y las abrian para que mi lengua recorriera su ano. Pocos besos mas tarde, de su sexo empezó a manar el más embriagador de los aromas... y sin mediar mas palabras, con mi mano sujetando su cabeza por el pelo, hice que se agachara un poco más, y con el culo levantado y las piernas entreabiertas me insinué ante su coño...
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Ni que decir tiene, que nos estuvieron buscando durante mas de media hora porque la abuela queria empezar a dar los regalos... En esos momentos, Eva disfrutaba de su sabor en mi poya prodigandome una mamada de campeonato....
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Aun tardamos 15 minutos en aparecer, y aunque la mirada de la abuela nos atravesó a los dos... desde esa noche la visitamos con mayor asiduidad. Al fin y al cabo.. para que está la familia si no es para "disfrutar de ella"?.
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Felices fiestas

03 diciembre 2008

Dura Semana (2): El impulso contrataca...



Stan Getz Y Joao Gilberto: Tonigth I Shall sleep...

De pie ante mi... abandonada a mis lúbricos deseos...
- Con delicadeza, pero sin compansión, inmovilizaré tus muñecas... ataré tus tobillos... y serás mia... cuando... como... donde y cuanto desee...
Te mordiste ligeramente los labios y asentiste levemente
- Desnúdame ahora.
Sin dilación pusiste a ciegas tus manos sobre mi cuello. Tus manos descendieron al primer boton de la camisa y, con torpeza, empezaste a desabrocharla. Tu pelo se situó de nuevo junto a mi rostro mientras continuabas con cada uno de los ojales... Al llegar al pantalon, comencé a recorrer tu nuca con mis dedos... luchaste con el cinturón en el mismo instante que mis dedos atravesaron tu pelo y en ese momento... tus labios se dirigieron a besar el abultado miembro aprisionado tras mi jean. Tus labios y tus dientes comenzaron a recorrerlo. Podia notar el calor de tu deseo...
- Eso ahora no. Sigue
Despegaste tu mejilla de mi y tus manos volvieron al jean, a sus botones, y desde mi cintura descendiste toda la ropa con decisión, llenando la estancia del inmenso deseo que acumula mi miembro.
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Ya tumbada sobre la cama, anudé tus muñecas a los barrotes del cabecero con el segundo Hermes en tonos tierra. El tercero y el cuarto para tus tobillos... Con el quinto, empecé a recorrer tu cuerpo, con suavidad, desde los pies.. las rodillas... un paso furtivo por tus ingles... rodear tus senos... junto a tu rostro y descender de nuevo hasta depositarlo sobre tu sexo.
Te susurré -Cariño, descenderé a tus muslos y desde allí... no dejaré un poro de tu sexo sin oler, lamer.... mis dedos recorreran tus labios, conquistaran tu ano... sentiras mis besos..... y mis dientes..... hasta que me inundes no una, ni dos.... tres veces, pero sabes? Solo tocará tu piel el pañuelo, solo me sentiras a traves de él...

Te agitaste cuando sentiste el frio contacto de la seda bajo mis dedos dibujando el contorno de tu sexo. Te agitaste y tambien te abriste un poco más para mi... La tela pronto se impregnó de ti llenadome de tu aroma almizcaldo a lujuria. Acerque mi boca y poco a poco, indagando, descubrí la dureza enhiesta de tu clitoris... lo apreté firmemente entre mis labios mientras mi dedo, siempre tras el pañuelo, pugnaba por hacerse paso entre tus nalgas. Tus gemidos ahogaban cualquier otro sonido. Olias como una perra en celo, y tus convulsiones se acrecentaban ante mis caricias que intentaban seguir tus continuos bamboleos... Tu vientre se contrajo a la par de tus muslos... tus pies estirados... y en tu sexo empezaron a endulzarse todos tus humores en el mismo instante en que tu orgasmo explotó...
-Para, para.... por favor
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No era el dia de obedecer, solo el de contratacar por la dura semanita.

02 diciembre 2008

Dura semana (1)...



Autum Leaves - Stan Getz
(grabacion realizada por Stan cuando su conocido cancer de hígado había puesto fecha a su ultima nota)
Una semana.
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Una larga semana de interminables siete dias.... Durante la semana que faltaba para verte, te paseaste delante de tu cam en albornoz, mandaste mensajes incendiarios al movil del trabajo, utilizaste la videollamada para que viera cómo te acariciabas y con tu volumen a todo gas, me brindaste (y aún más a los compañeros del vagon de cercanias) una serenata de susurros, gemidos y procacidades...

Una interminable semana.
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El sábado, al fin, te llamé, "espérame en tu habitación sobre las 22:00", pero antés hice unas compritas para ti: en Hermes recogí varios twillys de esos vintage que tanto te gustan.

No llegué hasta casi las 24:00. Varias veces, con sus correspondientes mensajes, intentaste comunicar conmigo. Yo, mientras, esperando plácidamente en el coffe-shop del hotel...

- Subo en 2 minutos. Deja la puerta abierta

Sé de sobra que te atemoriza dejar la puerta del hotel abierta, y més estando desnuda dentro, pero cuando llegé al umbral de la habitación 326 solo el cartel "de no molestar" impedía mi paso. entré sigilosamente y sentada sobre la cama besé tus labios despues de una semana sin probarlos. Intentaste un reproche pero mi boca lo impidió de nuevo. Saqué uno de los pañuelos de Hermes; sonreiste intrigada hasta el momento en el que cegé tus ojos con él. Un beso y mis caricias en tu nuca ahogaron cualquier intento de comentario... Con las manos aún en tu nuca te obligué a levantar, y de pié, con esa sensacion de indefension que provoca la ceguera, me fué mas facil atar tus muñecas con el segundo pañuelo...
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Cegada y atada ante mí comencé a olerte. Sabía que te ducharias antes de nuestra hora, por eso la adelanté.... para que tu cuerpo pudiera librarse de ese aciago olor a perfume que emborrona tus aromas y tu sabor...
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Despues de una semana, oler tu pelo húmedo fué mi primera satisfacción... percibir cómo se encrespaban tus pezones bajo el camisón, la siguiente. Pasé mi nariz por el lóbulo de tus orejas a la par que mis dedos dibujaban la forma de tus senos. Percibiste el deseo en mi respiración y mis dedos alcanzaron tus senos...
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Despues de una semana... me tocaba a mi jugar