17 agosto 2009

Llueve...






La lluvia me ha calado por completo. Aparco la moto junto a tu portal, y como años atrás, pulso de nuevo el timbre del portero. La escalera de madera cruje y me dirijo hacia tu puerta marcando húmedos pasos.... Mi aliento está reseco cuando mis nudillos tamborilean en ella.
.
Años atras... flanqueaba esa puerta con la misma asiduidad que flanqueaba tu corazón... o mejor dicho... que tu dejabas que yo penetrara en él. Recuerdo que tus reglas nunca permitian pasar dos noches seguidas bajo tu techo, en tu lecho; decías que los hombres, "la segunda noche siempre regresan con su cepillo de dientes". A mi, contigo, me hubiera bastado con la primera para colarlo junto al tuyo.
.
Abriste... como siempre, y como siempre me acogiste, húmedo, empapado.... Ese primer abrazo tuvo algo de maternal: peinaste mis canas y besaste mi sonrisa...
.
- Siempre serás un niño: cómo se te ocurre coger tu vespa con este tiempo? Ven...
.
Empecé a quitarme la ropa junto a tu habitacion... la misma que tantas veces ocupé mientras enumeraba una por una tus pecas... y cada uno de los pliegues, y cada una de las curvas que esconde tu interminable cuerpo..
.
- Anda, date una ducha mientras seco tu ropa y te preparo un café caliente...
.
En tu piso, habia paseado mi desnudez por cada rincon, y sin embargo, ahora... hoy... despues de tanto tiempo, la timidez iluminaba mis mejillas ardientes. Terminé de desvestirme tras la puerta de tu baño, ahogado del vapor del agua caliente que rompía a borbotones en el plato de la ducha...
.
Llovía...
.
Llovía gris plomizo sobre los cristales de tu casa, de la cocina, del baño... y llovía en la calle, y sin embargo, yo, en tu casa, me calaba hasta los huesos de tu aroma impregnado en la ropa interior usada que siempre depositas en el viejo cesto de mimbre bajo el lavabo... y del aroma que por la mañana, al secarte, recoge tu toalla grande de rizo blanco.
.
Y dentro de la ducha... seguia lloviendo hasta que, tu mano en mi espalda detuvo el tiempo, detuvo el mundo... detuvo la lluvia....
.
Y Comenzaste a besar mi espalda... y sentía tu respiracion agitarse... y tus manos, tras enlazarse en un gesto adolescente con las mias.. se situaron en mi torso... rodeando mis pezones. Quise girarme, pero no me dejaste....
.
El calor en aquella ducha se hizo irrespirable... tus manos escrutaban cada pedazo de mi, mientras tu boca seguía marcandome la piel a cada paso...
.
Te agachaste. Tus labios se mostraban afables sobre mis nalgas a la par que tus dedos dibujaban traviesos todas las venas y pliegues que encontrabas en mi descontrolada virilidad. Tus frios dientes sustituyeron a tus cálidos labios en mi culo... y por delante, descubriste mi glande...
Me mordias... y cada vez que notaba tus dientes, un respingo erizaba mi espalda, y mis piernas... y mi piel... y mi polla brincaba entre tus manos...
.
Llovía cuando me giraste... y seguramente seguia lloviendo cuando mi miembro desapareció entre tus labios... y tambien cuando tu dedo se hundió entre mis nalgas... llovía mientras todo mi ser se acumulaba en mis riñones... y llovío a raudales en tu boca cuando toda mi esencia inundó tu garganta...
.
Me besaste sabiendo a mi..... y me besaste de nuevo, cuando ambos, empapados, mojamos de nuevo nuestra antigua cama..
.

15 comentarios:

claudia_azocar_3@yahoo.com dijo...

Que magia te llevo a ese portal, la lluvia talvez quiso que supieras que esa dulce mujer te deseaba, que lluvia tan misteriosa…

Dayanara dijo...

Maravilloso!

Que talento para escribir, haces que uno se transporte.

Me encanta tu blog

Anónimo dijo...

Gran relato, me ha encantado, me ha embriagado y me ha transportado.... Por favor, que no deje de llover.... Besos (1). tentación de vainilla.

Aprendiza de risas dijo...

Hay lluvias que nunca deberían cesar, que tendrían que regar y regarnos continuamente.

¿Sabes? Llevo mucho tiempo leyéndote y a veces comentándote, y éste ha sido el texto que me ha parecido más bonito desde entonces. Tan bien amenizado con su musiquita, que ha sido un placer notar cómo me mojaba con la lluvia...

Besos... más de once,

Moura ao Luar dijo...

Porque-ha-sempre-vontade-de-mais...principalmente-quando-se-recorda-o-passado-no-desejo-do-corpo

Ninived dijo...

wow!!!

tienes un don...
cada vez q te leo, me transportas...

este texto me llego...

se parece tanto a algo q he vivido...

saludos!!!

Maria Alexandra dijo...

Es por eso que me encanta la lluvia..extrañaba leerte...siempre es un Placer...un deleite a mis sentidos...


Paso a contarte que me he mudado a http://solteraenausencias.wordpress.com


Espero vuestra visita.

Un beso

Alicia dijo...

Hoy llueve...

Maldita inocencia dijo...

Menudo texto Carlitos...no sé qué me gusta más, si la magia con que has sabido envolverlo,la ternura y el cariño que emana, esa manera tan sutil para invitar a la lujuria, la música de Mariza o la magnífica delicadeza que emana de tus dedos...de ti...

Once besazos (me has emocionado)

Anónimo dijo...

Un relato casi perfecto.... me a encantado sobre todo que la lluvia nunca desapareciese.... genial!!!




3 besos....

Anónimo dijo...

Carlitos,
Que gusto poder leerte tan seguido!!!
Sos único, nadie escribe como vos... Es impresionante la lujuria que creas y el placer que se percibe de tus relatos.
La imaginación con la que creás, sorprende e inspira mucho.

Besos,
J.

La niña mala dijo...

Un remake porque este post vuelve del pasado, no?
Me encanta esta canción de Mariza,es una de mis preferidas.
El texto, qué decir, tierno, sensual, espléndido!
Besos

Cirene dijo...

Brindo por los días de lluvia y los reencuentros pasados, al ritmo cadencioso y dulzón de ese precioso fado.

Besos mojados... como gotas de lluvia.

María dijo...

Con lo que llueve aquí...¿vienes o qué ?

Shang Yue dijo...

si llegara empapada a tu casa, ¿serías tan buen anfitrión conmigo?

[me he visto reconociendo tu olor en el ruso del albornoz, como Paul hace en La gata...]