27 junio 2008

Placer del Olfato....

Ensalada de rúcula con mozzarella fresca de bufala; aliño de aceite de oliva virgen de aceituna picual, aceto de módena y sal marina. Dos carabineros a la plancha de segundo. Todo ello regado con un cava nature helado... Sombra y brisa.

Antes de la comida... Ana habia accedido a desnudarse ante mi (hoy solo disfrutaba el olfato...). Tomé de sus manos cada una de las prendas que fue tendiendo: la escotada blusa roja, el ajustado mini short negro, el mínimalista tanga negro. Antes de depositarlas en el armario recorrí con mi nariz cada costura, cada pliegue, cada rincon, cada gota destilada por su ahora desnudo cuerpo: de la blusa, el olor de sus axilas (fresco, rotundo, joven); de sus short las feromonas de sus ingles (una escitante mezcla con fondo a cerezas maduras) y en su tanga, escruté el pequeño triangulo púbico (fondo libidinoso de datiles con miel... ) y la linea de negro tejido hendido entre sus nalgas (rotundo bouquet de almendras amargas).

De pié, en la habitacion, comencé a girar el rollo de celofan alrededor de su cuerpo, elaborando cual sastre un transparente y apretado vestido "palabra de honor".

Tras la comida, Ana se situó tendida en el lecho, yo sentado frente a ella. El vestido de celofan, solo le permitia entreabrir ligeramente las piernas y por tanto, situado junto a ella, me permitiría a mi, embriagarme con todos los aromas encauzados entre sus muslos.

Solo faltaba el "modus operandi". En la habitacion un hermoso equipo "hifi". En mis manos, dos mandos: uno para controlar el altavoz que habia situado junto a su pubis, presionado ligeramanente por el celofan, y el otro para controlar el pequeño huevo vibrador que Ana acababa de situar en su sexo.

El programa de la tarde se iniciaba con Pau Casals y la Sonata numero 1 de Bach: solo de Violonchelo; el profundo sonido penetrante del chelo en las manos de un maestro. Ana sintiendo las vibraciones de la genial composicion y ejecución, junto a su sexo.... oculto a sus manos tras el celofan.

Yo, expueto a la sinfonia de sus olores...

20 junio 2008

El placer del olfato... Prologo


La caja estaba a su nombre.... como las mañanas anteriores:

Una nota: "Te espero a las 4. Comeremos juntos. Te hara falta esto"

Junto a la nota un rollo de celofan transparente, de los usados en la cocina.

En la caja del rollo un pequeño post-it amarillo: "Ven sin duchar, por favor"

16 junio 2008

El placer de la vista (2)

Los brazos, la espalda, los senos de Ana se llenaron de hojas, volutas, formas vegetales, pajaros, figuras.... que Teresa trazaba diestramente con su pluma impregnada. Cada trazo, cada detalle, cada mancha de henna, cada correccion... infringia una concentrada sensacion en el cuerpo de Ana que se erizaba por momentos. Sus gemidos se derramaban por la habitacion. Teresa se habia despojado de su camiseta y postrada sobre el cuerpo de Ana, dibujaba ahora un motivo tribal alrededor de su ombligo. Yo, desde mi destierro sensorial era capaz de oler a traves de mi mascara el celo de ambas mujeres, su sudor, su placer, su necesidad...

Ana no apartaba la vista de la television que reflejaba mil veces ampliado cada detalle del dibujo de su cuerpo. A cada paso, Teresa, manipulando el zoom de la cámara, enfocaba un seno, el otro, el ombligo...su sexo abierto. Desde la pantalla Ana observaba con cuanta precision y sensibilidad se deslizaba la pluma impregnada en la tinta, cómo Teresa mannipulaba sus pezones, sus ingles, sus muslos creando sobre ellos un mundo de fantasia...

Entre aquellas paredes, podia masticarse la lujuria.... la de Teresa, casi desnuda, dibujando sobre un bello cuerpo atado... la mia, observandolas desde mi trono de castigo, enhiesto hasta las cejas... y la de Ana, cuya humedad descendia claramente visible por entre sus muslos, suplicando que Teresa la penetrara con su pluma, con sus dedos, con sus labios, con su lengua.....

Una vez terminado el compromiso de Teresa hacia mi... se levantó para terminar de desnudarse y despues de besar a Ana en los labios la dijo:

- Voy a correrme en tu cara y luego me comere tu coño, bonita....

Mirandome a los ojos, descerrajó mi cremallera de un tiron inundando su boca con mi duro vergajo y cerrando los ojos, se arrodilló levemente para situar su depilado sexo sobre la boca de Ana.

Mi semen se hundio en la profundidad de su garganta a la par que Teresa empapaba la cara de Ana con un incontenible orgasmo......

Minutos despues era Ana la que a gritos, con la lengua de Teresa recorriendo todo su sexo y sus dedo anular llenando su culo, llegaba, una, dos y tres veces antes de quedar exhausta sobre la cama....


02 junio 2008

El placer de la vista... (1)


Ana llamó a mi puerta unos minutos antes de la hora señalada. Llevaba mi caja entre sus manos.
- Hola, llego pronto?
- En absoluto, te estabamos esperando
El plural intrigó su mirada.... mantuvo su indecisión en el quicio de la entrada mientras me aproximaba a su mejilla para depositar un suave beso
- Teresa está en la terraza. Confia en mi
- En nuestro trato no había invitados - dijo fria
- Tampoco se prohibian. Entra, toma un helado con nosotros y decide luego

Con paso decidido y sin soltar su caja, se dirigió a la terraza. Fuera estaba Teresa, una joven amiga mia: hermosa y exuberante de mirada transparente...

- Ana te presentó a Teresa. Es más que una amiga para mi y la mejor tatuadora que conozco...

Teresa se brindó rauda a saludar y besar a nuestra invitada mostrando una explendida y amplia sonrisa, acorde con su explendido y amplio escote...

La naturalidad de los gestos y de la situacion, con una bandeja de helado de leche merengada y otra de dulce de leche.... tranquilizó el gesto de Ana. Mientras el helado desaparecía, el calor de la tarde y el próximo encuentro entre los tres comenzó a caldear la situacion.

- Teresa ya conoce tu deseo de tatuarte, en realidad conocer.... todos tus deseos....el resto.... ya saldrá..

Me levanté primero para dirigirlas a la habitacion que previamente habia estado preparado. Entre la oscuridad de la estancia destacaba un tripode con una camara que enfocaba el lecho blanco de sábanas abiertas; un sillon al pie de la cama marcaba mi territorio en las proximas horas y tras del sillón, una enorme television de plasma...
Las correas de cuero de la caja de Ana sirvieron para cruzar de lado a lado el lecho, mientras dos pequeñas lazadas marcaban los puntos que inmovilizarían de sus piernas y brazos. Conecté a cámara en el mismo instante que Ana me colocaba un nuevo verdugo con dos peuqeños orificios en los ojos.
- Tu sientate.... y te juro que pienso hacertelo pagar.
Antes de sentarme conecté la cámara que inundo la habitación con una imagen de Ana, atada. Ella me miraba y podia ver su cuerpo en la television tras de mi. Yo solo podia observarla a ella.
Teresa, que se habia mantenido al margen (estaba sobre aviso de lo que pasaria) se quito su camiseta antes de preparar la henna, y sentandose junto a Ana... comenzó a trazar misteriorsas curvas sobre sus senos...