23 mayo 2008

El placer de la vista.... prologo

Anoté las instrucciones para nuestro proximo encuentro y las dejé a su nombre en la recepcion del hotel, junto con una pequeña caja:
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"Ana, nuestro proxima cita es mañana viernes. Debes traer todos los objetos de esta caja, puesto que los necesitaras.

11 besos. Carlos"

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En la caja: dos correas de esquisito cuero negro, un pequeño bote de henna, unas pluma y una cámara de vídeo.



20 mayo 2008

El primero de los placeres: el oido (2)

El café en la terraza se alargó hasta la puesta de sol. Mis orejas destapadas percibieron como disminuia ligeramente la temperatura.
- Es el momento
Oí como terminaba de beber las ultimas gotas derretidas del café helado, recogia los objetos de la mesa de la terraza. Extendí la mano para que me ayudara a entrar. Cerró las cortinas tras acceder al interior y me dejó con delicadeza en un sillón junto a la cama que yo habia preparado al efecto. A partir de ese momento, cerré los ojos bajo mi máscara intentado escrutar con mi mente el significado de cada sonido...
- Sabes.... no pensé que este juego me tendría tan excitada... si pudieras ver, lo notarias en mi ropa interior.
Percibí nútidamente como bajaba la cremallera de su jean. Sentandose en el borde de la cama terminó de despojarse de el y creí apreciar cómo lo tiraba sobre el suelo. El silencio posterior solo lo pude interpretar: estaba desnudandose por completo...
El sonido de la apertura del vibrador me lo confirmó: estaba introduciendo las pilas
- Debes ponerte el body que te he regalado. Es parte de nuestro juego
- ¿Y como sabes que no lo llevo?... lo que me tiene intrigada no es lo perverso que eres de regalarme un body cerrado.... sino el tema del café
- Todo a su tiempo...
- Llevo tu body.... tengo "cargado" tu vibrador.... estoy en tu cama.... cachonda como una perra... y tu, solo puedes oirme.... disfruta tanto como puedas, porque yo pienso hacer lo mismo.
Terminada la frase, escuché el agudo sonido del vibrador al encenderse. La vibracion del aparato llenaba mi cabeza.... durante segundos que parecieron horas, solo pude apreciar ese sonido. La imginaba sobre mi cama... sobre mis sabanas.... pero no podia adivinar qué estaba haciendo en ese momento, hasta que.....
- Eres un autentico cerdo....
Sonreí. Quizas tenga razon y sea algo travieso.... Ana habia comenzado a utilizar el vibrador sobre el tejido de su nuevo body. Durante unos minutos las baterias habian aguantado el "esfuerzo"... Acariciandose sobre el tejido, le era necesario ejercer una presion algo mayor que si hubiera sido sobre su sexo directamente.. Cada vez que lo intentaba, el vibrador comenzaba a sonar gravemente hasta casi detenerse, lo que le obligaba a separarlo y por tanto aperder el ritmo de sus caricias... Podia intuir perfectamente sus gestos, el ruido agudo y firme significaba que empeza de nuevo a acariciarse... en cuanto intentaba "apretar" ligeramente, el motor se resentia, se paraba... y Ana exclamaba nuevos improperios contra mi, los hombres, la maquina....
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Sentado en mi sillon, excitado como un adolescente agazapado en el vestuario de las chicas, aun esperaba la guinda del juego. Los minutos pasaban. A pesar de mis intentos por alargar el encuentro "sonoro" y disfrutar oyendo como Ana se masturbaba a pesar de mis impedimentos... sus gemidos sólo presagiaban un pronto desenlace, salvo que...
- Ahora entiendo lo del café... Te juro que pienso hacerte pagar todas tus cabronadas
Mis calculos no estaban muy equivocados. Supuse que unos 30 a 40 minutos mas tarde, el enorme cafe helado empezaria a hacer sus potentes efectos diureticos sobre Ana. Ahora, Ana se debatia entre la necesidad de ir al aseo o de terminar su postergado orgasmo.
Yo mientras tanto, seguia disfrutando:
Ana necesitaba llegar. Su vejiga pugnaba por vaciarse con la misma intensidad que su sexo necesitaba llegar.... las viejas baterias estaban a punto de agotarse y cuanto mas intentaba aumentar sus caricias sobre su cuerpo, mas se detenian....
Ana gemia, bramía, juraba, gritaba..... A través de las mascara pude apreciar como el olor de su intimidad inundaba toda la estancia....
Su orgasmo llego como un tsunami... sus gemidos y mi excitacion casi me originan un orgasmo a mi tambien....
- Eres un autentico cabron.... Y sin mediar palabra, noté como sus labios se situaban sobre mi pantalon, sobre mi abultado miembro... noté como sus dientes se clavaban con lujuria en mi glande... y con solo esas mínimas caricias... derramé mi esencia en mi boxer mientras Ana salia corriendo al aseo...

12 mayo 2008

El primero de los placeres: El oido

El acuerdo tácito era el siguiente: yo fijaria la ropa, cómo, cuando, donde.... a partir de ahi, ella cegaria mis sentidos innecesarios ese dia y "ejecutaria" mis instrucciones...
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Para el primer encuentro (quizas el más dificil: amar, desear y sentir sólo con mis oidos...) preparé una pequeña lista y los accesorios: el encuentro se iniciaría en la terraza de mi habitación; a las 20:30; tomaríamos un helado picado de cafe negro; sobre la mesa yo tendria a su disposicion: un regalo (un body blanco de la perla ), un pequeño vibrador y unas pilas usadas. Las instrucciones sencillas: tomar el cafe conmigo hasta la puesta de sol, desnudarse para vestirse sólo con mi regalo; situarse cerca de mi y no levantarse, bajo ningun concepto, hasta alcanzar su climax.
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Tuve que irme a la playa hasta una hora antes del encuentro para relajarme y sosegar mis sentidos (entre otras cosas). A las ocho y media, esperaba su llamada en mi puerta: suite 1025. 10 minutos tarde sonaron sus nudillos en ella y abrí la puerta a la mujer de mis sueños:
- Estaba a punto de no venir....
- Lo presentía.... pero el morbo es superior a la prudencia... No?
Asintió levemente y dirigió la mirada a la terraza en el mismo instante que volvian a llamar a la puerta:
- Servicio de habitaciones, señor.
Abri la puerta la camarero que, sobre un pequeño carro, traia dos hermosos vasos con cafe negro helado y picado. Firme la nota y se retiró
- Yo tambien te traigo algo -me dijo mientras me enseñaba una especie de pasamontañas- ¿Comenzamos el juego?-y sin esperar respuesta, me tapó el rostro con él, dejando sólo mis orejas al descubierto, alcanzó mi mano y me llevó hacia la terraza.