28 noviembre 2007

Largo Viaje...

Primavera, viaje, calor, sudor, solr, olor, cuero....
Todo lo que rodeaba aquel viaje estaba inevitablemente abocado a la lujuria. Con mi coche estropeado, decidimos usar el de tu padre para ir a recoger los libros que aun te quedaban en tu apartamento. Acabado el curso semanas atras, todos pareciamos mas relajados y a la vez, más exaltados. El sol, los cuerpos con poca ropa y la inactividad eran condimentos suficientes como para hacer efervescencias en la líbido mas templada (en la mia, ni contar).
Comenzamos la ruta riendonos... sin climatizador en el coche, decidimos ir mas lentos por una carretera secundaria con las ventanillas abiertas... el calor del coche, del dia y de nuestros cuerpos sobre los asientos de cuero del viejo mercedes de tu papa estaban cocinando el desenlace. Nos conociamos de mucho tiempo atras: tu salias con mi amigo y yo siempre he bebido los vientos por vos...
- Te importa si me quito la blusa?
Casi me salgo de la carretera cuando mi sangre abandonó todo su circuito para agolparse entre mis piernas....
- Se esta arrugando por completo y cuando llegue a Salamanca voy a ir hecha un cristo....
Afortunadamente no esperó mi respuesta, porque 10 minutos mas tarde aun era incapaz de pronunciar palabra alguna.
- Por cierto, espero que en Salamanca no te bajes asi, porque entonces el espectaculo lo daras tu...
Y mirandome de soslayo dejo caer su mano en mis pantalones. Durante esos 10 minutos un enorme bulto habia surgido de ellos. Juro que en esos largos minutos no fui capaz de dirigir mi mirada a su escote, a sus senos... al picante sujetador que los envolvia... pero solo con imaginarlos era suficiente.
- Disculpa, puedes parar un momento, necesito unos segundos...
- Claro....
Me detuve en el margen, junto a un sendero flanqueado por blancas jaras. Abrio su puerta para ocultarse de la carretera y frente a mi, entre las jaras y el coche, de cuclillas... elevó su falda y descendió su tanga... un pequeño manantial afloró entre sus piernas...
- Me pasas una toallita??
Torpe, timido, y completamente enardecido busque en su bolso una toallita humeda que agachandome junto a ella le ofrecí de inmediato... mientras se la ofrecia, aproximé mis labios a los suyos y mi lengua abandono por completo mi boca apoderandose de la suya. Incosciente acopañé a su mano por todos los movimientos que el pequeño pañuelo describió entre sus muslos... a traves de él percibí su sexo, la tersura de sus labios, su longitud... su grosor... el pequeños espacio entre ellos.... su calor...
Sin media más palabra, Ana (asi se llamaba) abrio la puerta de atras del coche y empujandome a el, desabrochó mi jean para liberar mi miembro.... alli, sobre el cuero del coche de su papa, disfrute de una lengua ávida... de unas manos expertas... de unos dedos traviesos.... del olor de un sexo húmedo, joven y entregado.... al menos en esa tarde.... a mi.

12 noviembre 2007

El Principe de Cenicienta

(...) El principe, cansado de esperar a que sus emisarios recorrieran su pequeño pais y no encontraran a la hermosa pareja de baile, decidió acometer personalmente la búsqueda.Cogiendo aquel zapato perdido, se decidió a recorrer su reino de manera minuciosa. En cada nueva comunidad a la que llegaba, se citaba a las damas más hermosas, exuberantes y solteras. A la hora señalada, cada doncella era convocada a la presencia del Principe, que esparaba ansioso cada una de las pruebas.

En una soledad de su estancia, bajo una ténue luz y ante el crepitar de una ardiente hoguera, el principe ofrecia el mismo hermoso y alto asiento de terciopelo rojo a cada una de las damas. Arrodillado ante ella, izaba levemente el vestido para descalzarla y, con suavidad, recorria son su mano el pie derecho, situandolo delicadamente sobre su rodilla...

En esa posición, el principe solía deleitarse unos minutos recorriendo saboreando su situación: su mano sujetaba el pie desde el talón; podía notar la calidez de la planta sobre su pierna mientras se detenía en los pequeños detalles: la fragilidad del tobillo... el contorno del gemelo... la oscuridad alrdedor de los muslos ocultos aún por la falda... incluso, cerrando los ojos, intentaba apoderarse de la fragancia de cada una de ellas...

Despues de esos minutos de devoción, con ambos en silencio... el principe, antes de dirigirse hacia la bella caja de madera donde se confinaba el fragil zapato de cristal, ascendia con ambas manos hasta la rodilla que se le brindaba, y apretando con firmeza las hacia descender hacia el pié muy, muy despacio.... hasta llegar a los pequeños dedos, que presas de la excitacion, no dejaban de moverse... y, él, agachandose... comenzaba a morderlos delicadamente, uno a uno haciendolos deslizarse por entre sus dientes... varias pasadas mas tarde, ante las que la dama aferraba sus manos a los brazos del sillon de terciopelo, el principe lo acariciaba lascivamente con su mejilla y comenzaba a lamerlo con fruicción.....

Nadie sabia a ciencia cierta lo que acontecia dentro de las estancias del Principe.... pero durante mucho tiempo, nunca encontró a la bella dama del baile, y esó, que en algunas localidades, se repitieron varias veces las "entrevistas". Dicen las malas lenguas, que algunos que tuvieron la oportunidad de observar aquel mágico zapato de cristal, que era imposible que perteneciera a dama alguna por su pequeño tamaño... pero algunas de las damas que "lo probaron" hablaron siempre de la delizadeza de su "tacto", de la firmeza de su "piel" y del inmenso placer que sintieron cuando se "lo calzaron"... incluso varias veces...

01 noviembre 2007

Embite...

Me provocabas.... desde que llegaste a mi casa esa tarde, estuviste provocandome... y yo; que no se decir que no...
Solo te desprendiste de la falda vaquera. Tus medias los tacones y tu chaqueta permanecian en ti... Yo vagaba pleno de ansiedad por la habitacion. Te subiste a mi cama sin hacer, te apoyaste en mi chifonier y me lo volviste a pedir..... y ya sabe que no se negarme.
Me acerqué a tu lado mientras ocultabas en silencio el rostro entre tus brazos. Ante los silencios mi olfato se agudiza: podia oler tu pelo húmedo recien lavado; las gotas de perfume alojadas tras tus lobulos... de ese japones que siempre olvido; pude distinguir la natural fragancia que se aloja bajo tus axilas cuando estas nerviosa; y con detenimiento, distinguir apenas retazos del dulce humor que debia estar mojando tus otros labios....
- Por favor..... volviste a requerirme haciendome regresar del mundo de tus aromas
Solo porque no sé negarme... descargue una seca palmada sobre tu nalga derecha, que al instante enrojeció. Lejos de protestar, emitiste un ahogado gemido... Descargue otra palmada en la izquierda no sin antes aproximarme aun mas a ti... mantenias tu boca tapada por la manga de la chaqueta para ahogar tus gemidos...
Oirte gemir mientras enrojecian tus nalgas y las elevabas aun más para incitarme a azotarte aun más me produjo una enorme ereccion de la que no fuiste ajena, porque antes de recibir el siguiente castigo, liberaste mi miembro de sus ataduras y lo dirijiste a tus labios.
Con un nuevo azote, hiciste desaparecer todo mi glande en tu boca... habias perdido todo control sobre la situacion y yo... estaba a punto de hacerlo cada vez que oia tus gemidos ahogados por mi verga...
Desacargúe uno, dos.... tres.... cuatro.... mientras, solo faltaba que te introdujeras mis testiculos en tu interior .... Con cada castigo sentía tu lengua, tus labios... y la reverberacion de tus chillidos en mi sexo. Solo durante un par de azotes más aguanté la compostura, derramandome hasta vaciarme por completo. De tus labios surgian borbotones de mi generosa esencia mientras intentabas libar hasta la ultima gota...
Pensé en recuperar el resuello... pero tu tenias otra idea. Empapado en tu saliba y mi propio semen dirijiste con soltura mi miembro obligandome a subir a la cama y... sin perder la posicion, me situaste tras de ti.... enfilaste tu ano.... y me dijiste:
- Empálame cabrón....
Y yo, ya saben que no se decir que no....