31 mayo 2006

La Cena...

Amor, ya tengo tu cena de esta noche preparada...
Bien, pero quizás lleve a un amigo,
Hay para uno más? inquirió él a traves del teléfono.
Si no te importa compartir,
estoy segura de que la cena se mantendrá "caliente".
Eres un cielo... no se que podría hacer yo sin ti?
Pues, yo si....
adujo en voz baja ella mientras sonreian sus labios (todos)

26 mayo 2006

Mi prima

Desde niño, recuerdo como todos los veranos, mis tios que viven en el Pais Vasco, enviaban a su a mi prima Angéla, a disfrutar del calido mes de Agosto de la meseta castellana. Desde pequeñó odié la llegada a mi casa de la prima (hija única como yo) y los cambios que ello suponía en mis habitos vacacionales.
Para empezar ocupaba mi habitación, mi lugar en la mesa, mi sillon, la atencion de mis padres.... En definitiva me constitua en principe destronado medio pensionista (solo veranos). Para mas inri, me tocaba acompañar a aquella mocosa que tenia miedo de ir por el campo, de jugar al futbol, de tirar piedras a las ardillas, de bañarse desnuda... Estas visitas fueron un verdadero "mobing" para mi hasta que llegó, no el verano, sino la tan temida "adolescencia". Yó no me enteré de su llegada, tan solo porque mis ropa interior hincharse con insolente asiduidad. Para colmo de males tambien apareció Angéla aquel verano.... pero su visión cambió para mi por completo. Mi prima surgió del autobus despues de las 7 horas de viaje. Para el viaje se habia vestido cómoda: shorts, senos sueltos, y una pequeña falda vaquera. Descendió del bus completamente sudorosa y me abrazó deshinibida: sus nuevas formas estrechadas contra mi y el aroma que la envolvía convulsionaron mi pulso que empeñó en alborotarse en mi entrepierna. Angéla pareció no darse cuenta pero su mirada se tornó pícara: vaya con mi primito "cuanto ha crecido todo el". Ese verano, compartir cada hora con ella se convirtió en mi objetivo. Si a ella no le gustaba el campo, pues no hay campo... y pasábamos las mañanas leyendo en la piscina (cremita por aqui, cuidado con la marca del biquini...). Nada de futbol, solo estiramientos (y cómo me salian algunos)... Pero lo que terminó de cautivar mi alma, mi ser... a todo mi, fué la costumbre de mi prima de recostarse en la habitación durantes las fatigosas y calurosas tardes. Para ello, Angéla se despojaba de casi toda su ropa y tumbada sobre la cama dormitaba tranquila en mi dormitorio.
Aquella tarde con sigilo accedí a mi habitación: sobre mi cama estaba ella reclinada, casi desnuda. En silencio me acerque y la observé a traves de la fragil tela que la ocultaba levemente y en un intento de recuperar su olor, me incliné sobre ella y la recorrí lentamente para perfilar un mapa con sus aromas:... el cabello olía a frutas.... su nuca desprendia un aroma levemente almizcalado... el aroma de su axila: denso.... su espalda desprendía una tenue fragancia a jabon.... sus nalgas olian a canela amarga... su sexo a almendras... A partir de este punto (y cada dia que regresé a repetir la travesía de sus aromas) necesitaba coger mi abultado sexo y aliviarme tras mi cortina de lino mientras observaba su cuerpo.
Un dia, preocupado por la asiduidad de mis visitas, me juramente en no acudir para evitar ser descubierto en mis actividades vespertinas. Esa tarde la siesta de mi prima duró más de lo habitual, al tanto que mi madre me pidió que fuera a desperezarla. Obediente acudí a su lecho, me incliné a susurrarla y Angéla, sin abrir los ojos deslizó su dedo indice por su sexo y los situó junto a mis labios... primo, los besas? El sabor a almendras de su sexo invadió mi lengua... Te he estado esperando, como todas las tardes, no me falles por favor.... mañana, como castigo, te tocará a tí conseguir este aroma en tus dedos...., y si lo haces bien, despues puedes repetirlo con tus lengua....
Ni que decir tiene que desde de ese dia, asesorado por mi prima Angéla, pude apreciar de primera mano (y a veces lengua) todo el explendor de su sexo adolescente...... y que ella obtuvo de mi el preciado tributo a sus maravillosas manipulaciones.

24 mayo 2006

Peluqueria

Salias de la ducha. Te habias retrasado, no cogias el telefono y subí a tu habitación a tocar la puerta. Me abriste con el albornoz puesto.
Disculpa, me he dormido., me ducho y salgo en 5 minutos, espérame aqui si quieres
Bien... la vision de tu ropa sobre la cama aceleró mi pulso... cuando saliste de la ducha con una toalla en la cabeza seguí tus movimientos por la habitación hasta que te sentaste sobre la cama con una locion de cuerpo... la soltaste y tras quitarte la toalla empezaste a peinar tu pelo...

Te dije atervido: me permites.... peinar tu vello?.....
¿Cómo...? me respondiste, incrédula ante mi petición...
Pues con raya enmedio, claro... respondí pícaro e indolente.

Torciendo levemente tus labios, esbozaste una sonrisa de complicidad y, tras sentarte en la cama y recostarte de espaldas, deshiciste el nudo de tu albornoz. No lo abriste, simplemente con desden, deshiciste ese nudo giorgiano que cerraba el acceso a tu cuerpo y cerraste los ojos esperando...

No sabia como empezar, no esperaba tener que empezar nada... pero cogiendo la locion de cuerpo que acabas de soltar, unte mis manos con ella, y abriendo, con cierta inodelencia, tu albornoz... puse al descubierto tus dos explendidos senos. Comencé aplicando la blanca crema sobre tus hombros... tu rostro sereno parecia no impedir mi decision cuando empezé a rodear tus senos... apretaste los párpados con mis caricias en tus erguidos pezones... Parada para reponer la crema en mis manos y continuar hacia tu cintura... acariciando suave pero firmemente tus caderas... ahi tus labios te traicionaron (o quizas no) cuando los abristes levemente... fue el gesto justo para permitirme terminar de despojarte del albornoz y ver en todo su explendor el vello que protege tu sexo....

Me acerqué con cuidado... estaba ya impregnado de tu olor... lo acaricié suavemente, y en un gesto, quizas infantil, lo peiné hacia los lados para que me permitiera acceder a la intimidad de tu sexo. Los labios surgian carnosos.. y en su nacimiento lucia orgulloso la pequeña cima de tu placer.... Acercandome sigilosamente, deposité un suave beso en ellos y mantuve quietos mis labios sobre los tuyos.... esperando... acechando....

El moviento de tus caderas y un leve gemido fueron la respuesta que esperaba... comencé un timido baiel sobre tus labios intentado no rozar tu clitoris... intentando que solo intuyeras mi presencia pero no mi contacto directo... permanecí así hasta que tu humedad, tus movimientos y el sabor de tus humores anticiparon la necesidad de otro tipo de caricia... y en ese momento solté mi avida lengua sobre ti... que enloquecida de deseo, cayó sobre el boton de tu placer en una aleatoria cascada de caricias, ritmicas, suaves, circulares.... evitando que cualquier ritmo perceptible te permitiera el orgasmo que estabas deseando.... solo cuando te intuí entregada plenamente te penetré con mi dedo indice reconvirtiendo el baile de mi lengua en una profusa sucesion de rítmicas caricias...

Tu orgasmo inundó mi lengua, mi boca.... mi rostro.... y antes de incorporarme sobre ti con mi desatada virilidad.... voví a acariciar tu vello, rubio.... y a depositar un beso entre tus labios... tus otros labios.

23 mayo 2006

Siempre....


Siempre me he estremecido al besar tu cuello....

Cuando recien sales de la ducha, y la humedad de tu cuerpo aun desciende por tu piel, siempre me ha estremecido besar tu cuello.... el simple acto de aproximarme a tu desnudez desde atras... retirar con mi mano los mechones de cabello aun empapados y peinarlos tras tu pequeña oreja.... dejar al descubierto la blancura de tu nucal.... inclinarme sobre ti... percibir tu fresco olor... tu calor incipente... y depositar una serie de quedos besos, bajando desde el nacimiento de tu pelo hasta tu nuca....

Mientras tanto, mis manos ansiosas buscan el calido contacto de tus senos.... y mi cuerpo se estrecha a ti para insinuarse henchido entre tus nalgas....

Siempre, siempre... me he estremecido al besarte

18 mayo 2006

Un Deseo...

Deseo que esta noche, a solas, te desnudes ante mi; sin avisar... sin más.
Deseo que depues me pidas que yo lo haga.... sin explicaciones ni dilaciones.
Deseo que te situes a horcajadas sobre mi... que sin decir nada te sientes obre mi miembro... que lo situes entre tus nalgas... cerca de tu sexo....
Deseo que empiezes a acariciarte... no hace falta que me mires... olvidate de mi
Deseo que acariciandote, vayas avivando tu deseo... que comiences frotandote los muslos... subiendo tus manos por tu cintura... rodeando tus senos.. estrechandolos... estirando tus pezones.
Deseo notar cómo se agita tu respiracion mientras te excitas... y como al agitarte trasmites tus sensaciones a mi cuerpo...
Deseo sentir que bajas tus manos a tu sexo... que lo merodeas con tus dedos.... y que antes de rozarlo los hundes entre mis labios para humedecerlos...
Deseo que sólo uses mis labios y mi lengua para esta tarea.... humedecer la punta de tus dedos... las mismas que trasnportarán la fragancia de tu intimidad a mi boca... las mismas que, compartiendo conmigo tu sabor, me anticiparan tus placeres...
Deseo, que para acceder a tu placer te incorpores, que saltes, que te deslices .... pero siempre en contacto connmigo... pero siempre, sin acariciarme directamente
Deseo ver como te acaricias, como te abres los labios, como los acaricias, como buscas con la yema de tu dedo indice el contacto con tu clítoris ya hinchado...
Deseo sentir en mi sexo tu agitacion, tu devenir... la humedad... el calor... el roce con tu piel, con tu vello.... como de vez en cuando aprietas tus muslos... y tu ano...
Deseo, al solicitar que humedezca tus dedos en mis labios, sentir como se almizcla el sabor de tu sexo... como a cada nueva caricia surgen pequeñas convulsiones incontroladas...
Deseo sentir que llegas... que te derrites... que te derramas sobre mi... que te abandonas a tu placer...

Y entonces, solo entonces... cuando la sensacion del reciente orgasmo aun inunde tu sexo... desearé que te acaricies con mi miembro, henchido y humedo.... desearé que uses mi miembro para excitarte... para acariciarte de nuevo.... y entonces... al final llegar juntos los dos

15 mayo 2006

La Cita (1)

Las instrucciones, recibidas por e-mail, eran precisas: llegar al hotel, recoger la llave de la habitacion 2015 y una vez dentro, tras una ducha, esperar, preferiblemente desnuda, sobre las sábanas de la cama... estaban prohibidos la utilizacion de cualquier tipo de perfume, loción, o crema que alterara el olor natural de su piel... de su olor. A las 19:30 exactamente, el entraria en la habitacion, que a esa hora debía estar a oscuras, se desnudaria y se ducharía con las mismas reglas.... y entonces...

A las 19:27 ella ya estaba sobre las frias sábanas. Solo mantenía el calzado... como si permanecer con los pies tapados aminorara su pudor. Se sentía estraña al no percibir sobre ella su perfume habitual... pero no quería contrariarle. Los minutos que quedaban se le antojaron horas... mientras, su corazon latía con celeridad y las manos se deslizaban compulsivamente por sus muslos... esperando el sonido de la puerta.

A las 19:30 la puerta se abrió... sin decir nada, el empezó a despojarse lentamente de su traje... en la habitacion del hotel, los únicos sonidos provenian de él al despojarse de la ropa y colgarla en el armario... allí estaba tambien colgado su vestido... no pudo evitar acercar su rostro a él y escrutar su detalles, la forma del escote, el tacto de la tela... la fragancia contenida en el interior.... intentado descifrar cómo seria ella. Mientras ella, rodeada de oscuridad y sola.. empezaba a recapacitar sobre la decisión de acudir a aquella "cita a ciegas". Tras la ducha... con la piel aun humeda por el agua caliente se acercó a ella impaciente... sentado al borde de la cama extendió la mano para recoger la suya.... estas nerviosa? por supuesto, respondió... entrelazó su mano instantes antes de depositar un beso entre sus labios...

Ambos amantes, aun indecisos, se besaron largamente sin atreverse a escrutar sus cuerpos desnudos... él la invitó a tumbarse susurrandole en el lobulo de la oreja... ella, mientras accedía, bajó sus manos por la espalda de él, rodeó la cintura, y antes de tenderse en el lecho, cruzó sutilmente con sus dedos sus ingles para percibir el vello de su sexo....

Con los ojos cerrados notaba como él empezó a depositar frágiles besos etereos en sus hombros, en sus antebrazos... se deslizó sigilosamente por sus axilas para acudir a la redondez de sus senos... rodearlos, una y otra vez ascendiendo levemente hacia la cima... hacia sus pezones que ya deseaban el contacto con su boca... con su lengua... con sus delicados dientes... Mientras tanto, ella, sentía en sus piernas la dureza y la humedad del sexo de él y extendiendo la mano asío con delicadeza sus testiculos, apretandolos entre sus dedos....

08 mayo 2006

Amor y Deseo

Tras cerrar tus ojos con tu pañuelo de seda negra... desnudé tus etereos hombros... uno a uno los liberé de la tira de tu vestido... y al caer, las cimas enhiestas de tus pezones pugnaron por salir... por liberarse...

Con el cordon del albornoz que me regalaste, até cuidadosamente tus muñecas y tras admirarte... peiné los negros mechones de tu cabello que caian sobre tu piel...
Sentado frente a tí, comencé a dibujarte... los pinceles de mis dedos se posaron en tus parpados cerrados... rodearon tus mejillas... perfilaron tus labios carnosos... recorrieron tus hombros... modelaron tus senos...

Tras cerrar tus ojos.... te amé cómo solo se amar a quien deseo... o ¿fué al contrario?

05 mayo 2006

El Principe de Cenicienta

(...) El principe, cansado de que sus emisarios recorrieran el pequeño pais y no encontraran a su hermosa pareja de baile, decidió buscarla por si mismo.

Cogiendo el zapato perdido, recorrió pueblos y ciudades solicitando a todas las bellas damas que encontraba que le permitiesen descalzarlas... En la soledad de una estancia, solicitaba a la dama que se sentara, y tras arrodillarse ante ella, cogia con delicadeza su pie derecho, lo admiraba lentamente y lo descalzaba... con un gesto inocente acariciada la piel caliente como preparándola ante el contacto con aquel frio zapato de cristal que portaba...

Poco a poco, la busqueda se convirtió en el fin y no en la finalidad... una deseada actividad...

El Principe desdeñó la intencion de encontrar a aquella huidizad dama y sustituyó su empeño inicial: ahora anhelaba compartir unos instantes en soledad con las desconocidas damas que encontraba, sentarlas, solicitar sus frágiles pies calzos.... inspeccionar el cuero, su confección... cogerlo entre sus manos y desnudarlo suavemente... tomarlo entre sus manos, acariciarlo, estrecharlo, contar uno a uno sus pequeños dedos, recorrer las venas que lo cruzan, circundar el tobillo, deslizar las llemas de los dedos por la planta....

Era tal la nueva necesidad nacida en el Principe que, arrojando a un viejo pozo aquel frio zapato de cristal, solicitó a su artesano de confianza, la elaboración de un hermoso zapato forrado de seda... pero cuya reducida talla fuera imposible de calzar a dama alguna y le permitiera continuar eternamente la busqueda....