30 enero 2006

A Media Luz Los Dos

Canta: Carlos Gardel. Buenos Aires 1.926
Corrientes 3, 4, 8,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una victrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor.

Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!
Juncal 12, 24
Telefoneá sin temor.
De tarde, té con masitas;
de noche, tango y cantar.
Los domingos, tés danzantes;
los lunes, desolación,
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes;
come en botica, cocó;
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor.

29 enero 2006

xxx

Entré en el Hotel y subí la escalera hacia mi habitación. A lo largo del dia el insufrible calor de aquella ciudad marroquí parecía haberse instalado en mi ropa, plagada tambien con los penetrantes olores de las especias del zoco que acababa de visitar en la plaza. Abrí la puerta y encendí el ventilador situado en el techo. Sin ni siquiera encender la luz de la lámpara, me dirigí al baño para abrir el agua fria de la ducha mientras me deshacia indolentemente de toda mi ropa. El agua estaba tibia y con la esperanza de que se fuera enfriando la dejé correr mientras regresaba a la estancia.... sobre la cama, el brillo de una piel desnuda y unos ojos negros me detuvieron en seco. Aquella mujer estaba sobre mi cama, sentada, desnuda, penetrandome con sus negros ojos. Apenas la conocía; es cierto que habíamos intercambiado palabras y anecdotas durante algunos de los tediosos desayunos de aquel cochambroso hotel; ella estaba en la cuidad para participar en una boda y yo por turismo; y tambien es cierto que en alguna ocasion las miradas cruzadas entre ambos emenaban suficiente electricidad como para iluminar la vieja ciudad medieval en la que nos encontrabamos...
Yo estaba desnudo al igual que ella y ambos estabamos a oscuras sudando, con un viejo ventilador removiendo el aroma dulzon de aquella habitación cerrada... Me dirigí hacia ella (podía hacer otra cosa?) con lento ademan, tratando de prever los acontecimientos y controlar los actos, pero ella, en cuanto me tuvo a su alcance, agarró fuertemente mis testiculos, me tumbo sobre la cama y conquisto mi boca con su dulce lengua. Con mis ojos aun abiertos intentaba asumir mi realidad; una desconocida mantenia fuertemente apretados mis queridos colgajos, mi verga habia respondido con una encomiable erección y tenia sobre mi una hermosa pero desconocida mujer. Sin saber cómo, ella estrajo de algun sitio un par de cordones de los que rodean los albornoces del hotel y, girandose sobre si, introdujo mi glande en su boca mientras con sus manos procedia a atarme los tobillos. Su sexo se situó junto a mi rostro; un brillo de humedad asomaba por entre sus labios... incoporándome un poco deposité una serie de besos en ellos, solo besos, intentado conseguir el maximo roce entre ambos. Ella gímio levemente mientras intentaba atar aquellos cordones a los dos pies del dosel que adornaba mi lecho. Podria haberme escapado de aquella fragil atadura sin dificultad... pero alguno de ustedes lo hubiera intentado??. Acto seguido la mujer se sentó a horcajadas un poco más sobre mí, permitiendome presionar con mis labios los suyos aún mas, y rodear con mi lengua su clitoris ya visible... poco duro aquel manjar porque un nuevo cambio de posición modificó al escena. Ella se levantó a la mesilla y con dos nuevos cordones (dejaría todos los albornoces del hotel sin ellos?) se dirigío al pie de la cama. Esta vez aganchandose nuevamente situó su pezón derecho junto a mi boca mientras procedia a inmovilizar mi muñeca izquierda. Su sudor exhalaba un dulzor irresistible que me excitaba aun mas... lamí su pezón, duro y enhiesto como si fuera el unico alimento que quedara en el mundo y cuando cambió de lado para atar mio tra muñeca, me lancé a mordisquear aquel atolón con fruición... El escenario ya debia estar a su gusto porque se apartó de mi unos instantes para mirarme, atado, excitado, sorprendido.... Antes de subirse de nuevo al colchón, situó un cojin bajo mi espalda originando que mis partes "pudendas" se elevaran como un misil intercontinental. De nuevo sobre mi cuerpo, girada a mis pies, fue acercandome poco a poco a la fuente de su humedad, pero, cuando yo ya pensaba disfrutar de nuevo de sus humores, giró sus ingles hacia dentro y situo, de manera mas que certera, su ano junto a mis labios. Mientras me hacia cargo de la situación, ella, sin perder ocasión, acababa de retirar mi prepucio con sus labios dando la bienvenida a mi glande con su experta lengua. La cadencia que imprimia a sus besos, la situación elevada de mi verga con sus manos recorriendo mis testiculos, mis piernas, mis muslos... la habitación a oscuras y cerrada, con el ventilador del techo removiendo los olores de nuestros sudores, y yo, saboreando su ano con sabor a almendras amargas, soo podia tener un desenlace.... pero tampoco iba yo a decidirlo. Cuando mis gemidos y los de aquella mujer, estaban augurando lo inevitable, se giro de nuevo hacia mi y elevando sus caderas tomó mi membro con su mano y lo insinuó en su ano, que yo acababa de lubrificar con mi lengua... se detuvo un segundo mientra me miraba a los ojos, y con una leve sonrisa en los labios, cerró los ojos y se empaló en mi vergá. Cuando se abandóno a su orgasmo me clavó sus uñas en el pecho originandome mi segunda eyaculación. La primera ya se habia producido segundos despues de introducirme en ella.
Se despidió de mi con un beso en los labios y un hasta nunca, y abandonó la habitación tal cual habia entrado, sin que yo supiera cómo. Una vez recuperada la posicion y el decoro, me dirigí a la ducha para intentar digerir los hechos y sobre todo la despedida.
Por la noche bajé a cenar a la terraza del hotel. No me apetecía salir por la ciudad, me encontraba aun un poco perplejo. Junto a la terraza, en un salon, una multitud ruidosa festejaba algo de una manera esnsordecedora mientras, desde el otro extremo de la calle, una procesion de personas elegantemente vestidas se dirigía al salón. Pedí al camarero una cerveza para interesarme por el motivo de la celebración: al dia siguiente habia una boda y las familiar de ambos contrayenyes celebraban el acuerdo nupcial esa noche. Sonsaqué un poco más al camarero, que me explico que en la reunión, se acordaría la dote que se pagaría por la novia.... Las palabras del camarero pasaron a un segundo plano cuando la cohorte de personas elegantes cruzó frente a mi; en el centro la novia tapada por un cerrado velo.... me miró: no podré nunca olvidar esos ojos negros. Me levanté hacia ella, en el mismo instante que el camarero seguia comentando que la ceremonia finalizaba cuando la novia demostraba a la madre del novio que era virgen....
En aquel instante comprendí... y sonreí. No creo que la futura suegra fuera capaz de descubrir qué virginidad perdió la novia instantes antes de la ceremonia. Elevé mi cerveza hacia aquellos ojos y lancé un beso al aire... quien sabe donde se depositará

24 enero 2006

Tus labios

Siempre que te imagino junto a mi, el deseo me invade... besar tus labios
labios tiernos y calidos
labios humedos
labios carnosos
labios de azucar almizclado

Siempre que te imagino desnuda, un deseo me invade.... tomar tus labios
tomarlos entre los mios y explorar cada uno de sus pliegues
tomar sus nectares con mi lengua para inundar mi paladar
tomarte entera.

Siempre que te imagino entregada a mi, me invade el deseo... pero
mis labios son demasiado pequeños para besarlos
mis dedos son demasiado torpes para acariciarlos
mi olfato es demasiado simple para distinguir los aromas de tus humores
mi lengua es demasiado sensible para saborearlos profundamente
mi virilidad...
.... demasiado impaciente para demorar por mas tiempo mi entrega a ti.

Siempre.... deseo tus labios, todos tus labios

17 enero 2006

La fuente dorada.

Compartir mi apartamento con mi compañera de Facultad no entraba en mis planes, pero la penetrante mirada que me brindó el director de mi banco cuando fui a retirar algún "fondo" para financiarme un finde en Salamanca fue muy reveladora. Chaval, eso es lo único que te queda: el fondo de la cuenta; dentro no hay nada.
Dicho y echo. Establecí un plan de actuación doble: ahorro y diversificación de ingresos. Lo primero era dificil: podía dejar de desayunar el cafe solo que siempre gorroneaba a alguien en el bar de la facultad; o no aprovechar las ofertas del burguer para cenar una "idem" con un vaso de agua del grifo. Penoso. En cuanto al segundo punto del plan dificil tambien: mis ingresos provenian de mis padres, y sablazos alternos al resto de la familia. Busca un trabajo: dijeron en casa; pero eso me impediría estudiar. Te impediría irte de juerga, porque ya no recuerdas lo que es estudiar, dijo mi hermana la preclara licenciada. Pensaba en mis coyunturas sentado en el banco de la Facultad y se me ocurrió la idea: alquilar una de las habitaciones (realmente la única que tenia mi estudio) durante una temporada para recuperarme economicamente. Coloqué el típico anuncio de tiras con mi telefóno movil y este sóno por la tarde. Era una chica que necesitaba habitacion urgente porque se habia quedado sin plaza en el colegio mayor. Nunca se me ocurrio la idea de compartir mi escasos metros con una desconocida pero no podia elegir. Ok; mañana me traslado.
Ni que decir tiene que el traslado fue incomparable. Yo imaginaba una mujer cargada de bultos, maletas, libros... no fue así. Apareció en mi puerta con una mochila y una caja llena de libros, accedió sin preguntar a la habitación, dejó los bultos y se marchó tras pedirme la copia de la llave.
Los primeros dias de convivencia fueron escasos en encuentros, pero su presencia empezó a convertirse en largas, peligrosos y muy húmedos para mi. Yo siempre estaba en casa en boxer y camiseta; cuando ella llegó accedí a taparme con un vaquero viejo, sin embargo ella se colocaba una enorme camiseta que no permitía adivinar si debajo llevaba algo mas o no. Y el problema fueron las noches. Tras apagar la luz y ocupar mi sofá, ella, a los pocos minutos salia de mi dormitorio y se dirigía al baño, y sin apenas cerrar la puerta... podía sentir, cómo se dirigía al inodoro, me podia imaginar cómo se subia la camiseta y ligeramente agachada empezaba a... a... a oirse el sonido de un ligero chorro de liquido depositandose en mi inodoro. Imaginarla, oirla y sentirla a escasos metros de mi me originaba unas ereccciones cómo nunca habia sospechado... Todas las noches, me volvía de espaldas para fingirme dormido, anhelando que atravesara la estancia hacia el baño, mientras yo escudriñaba el aire para percibir el mas leve movimiento suyo... cada gesto.... y luego el sonido, el sonido de la fuente de su ser.... y entonces me aplicaba en mi propio sexo, y con los ojos cerrados, me masturbaba frenéticamente calculando el tiempo para que ella no me pillara....

¡Que haces...¡ la voz sóno en otra dimensión pero ella la suya: imposible, estaba en la baño, podia oir aun su sonido en el inodoro... Jaime, me dijo, si sale mi amiga del baño y te encuentra así va a tener un concepto dificil sobre ti... ¿esos son los ruidos que hace el sofá cada vez que voy al baño??... Me lanzó una mirada mezcla de desconcierto y complacencia...

Esto no puede seguir así. Noooooooooo, ahora se marchará de casa, pense....

Mañana por la noche, entrarás conmigo al baño, y puesto que yo soy la artífice.... mientras yo este en el indoro, deberas acariciarte delante de mi, masturbarte delante mio... voy a intentar alargar el tiempo que necesito... oiras un pequeño chorro que durará toda la eternidad que pueda..... y me esperarás sin llegar, esperarás a que termine... porque entonces te permitiré que te sumerjas en mi boca.... besaré tu glande, lameré tu verga, apretaré tus testículos, tantearé tu ano.... para que llegues, para que llegues en mi boca....

09 enero 2006

La génetica de los machos mamíferos

Esta mañana en la radio se debatia sobre los videojuegos. La mayoria de intervinientes hablaban del exceso de violencia presentes en este tipo de ocio para niños... y en esto que el psiquiatra invitado se lanza un speech en el que argumenta que los "machos mamíferos jóvenes" necesitan por genética el contacto con la violencia para una correcta maduración; cualquier intento de ocultar o eliminar esta influencia de su educacion sólo conlleva efectos perniciosos. Realmente cualquier padre que tenga hijos de distintos sexos percibe cómo de manera innata, a ciertas edades, el aprendizaje en ambos es radicalmente opuesto. El niño (hablando en generico) necesita la competicion con el otro, con el padre... necesita cierta dosis de... violencia(?) que no es equiparable en la niña. Yo siempre me he criado entre pistolas, soldados, batallas, barcos de guerra y me considero el mayor pacifista sobre la tierra... sin embargo a mis hijos les impiden y les arengan contra los "juguetes violentos" y en cuanto estan con otros niños siempre estan al tanto de cogerles sus juguetes bélicos.
Otra jugadita que a nuestra especie nos hace el adn es el miedo "innato" a las arañas. ¿Es logico que un animal de casi 2 metros de altura (tumbado algo menos) tenga pánico a otro que no supera el par de centímetros? Nuestro adn milenario se ha imbuido de ese miedo como defensa, en la época prehistorica, ante un animal que es mas peligroso de lo que parece. Años de correccion genética originan un miedo inexplicable porque ahora no es innecesario. Necesitaremos miles de años para eliminar ese miedo y, por ejemplo, crearlo ante la electricidad por ejemplo.
Y en el sexo??? Seguro que nuestro psiquiatra tambien ha recogido datos que justifican el alto interes de los machos mamiferos en ir dispersando alocadamente su semen.
¿Que haces con la vecína? Disculpa esposa... invadido por la acuciante necesidad de ampliar y perpetuar mi estirpe, presente de manera ancestral en mi adn de macho mamífero, aqui estoy echandole un quiqui a la vecina para ahorrarnos la pasta que me cobraría el psiquiatra ese de a radio para decirte que esto no es una infidelidad.... si no todo lo contrario: una necesidad de mi especie que no puedo corregir hasta dentro de miles de años.

04 enero 2006

Manara: El arte del Azote (2)

“Mi cuerpo estaba arqueado, mis manos agarraban sus suaves curvas neumáticas, cuando de repente levanté la mirada hacia mi dulce amazona. Tenía la expresión vacua de alguien que está pensando en otra cosa. Quizás estaba decidiendo que cenaría esa noche, o recordando por centésima vez la trágica relación entre Escarlata O’Hara y Rhett Butler: “Lo que el viento se llevó” era su película favorita. Y si en ocasiones aceptaba mis peticiones sin que yo tuviera dinero, era porque había un deje irónico en mi mirada que le recordaba a Clark Gable...”

Al ver que estaba en otro sitio (en la cercana Atlanta, si mi intuición no me fallaba), me enfurecí. Cobrando vida propia, mi mano se levantó y golpeó a la prostituta en el trasero. Nunca había azotado antes a nadie. Nunca se me había ocurrido. Cuando leía escenas semejantes en las novelas eróticas, apenas me excitaban.

El resultado fue asombroso, Gina se echó para adelante y sus ojos se iluminaron. Inclinándose sobre mí, apretó sus labios contra los míos y metió su lengua en mi boca, explorándome, electrificándome. Repetí la acción, dándole un azote más fuerte y centrado sobre sus dos nalgas. Mi amazona gimió de placer. Tembló encima mío, y su sexo se volvió denso como el trópico... Ya no podía controlarme. Azoté ese culo, que cedía a mi goce ilimitado, ardiendo bajo mis palmas. Gina me acompañó con feroces gemidos indistinguibles de sus gritos de placer. Estaba extasiado. La habitación, los ruidos de la calle, la húmeda cama, dejaron de existir. Estaba pegado a aquellas nalgas, enrojeciendo su esplendor bajo mis manos. La eternidad, descubrí, era aquel culo que bailaba bajo mis palmas. Gina se retorció, suspiró, jadeó. Se empalo en mi sexo: estaba tan abierta que hasta le podría haber metido los huevos. Me cubrió con un flujo de lava, chillando como una loca hasta el límite de su voz. Yo le respondí disparando mi leche en ráfagas que parecían durar eternamente.

03 enero 2006

Manara: "El Arte del Azote"

(...)
Solo tenía un deseo: volver a casa de Gina y darle más azotes, que estaba seguro que le causarían tanto placer como a mí. Pero el placer aumentaba todavía más con la espera. Me prohibí a mí mismo volver allí. Vagué por las calles toda la noche, y acabé entrando en una librería que no cerraba hasta tarde. Allí descubrí un fino volumen que al fin echó algo de luz sobre mi recién descubierta afición: “El elogio del azote”, de Jacques Serguine.” El mismo libretero tenía una buena provisión de libros dedicados a la “educación inglesa”. Cogí unos cuantos, pero las historias de colegialas castigadas con una fusta eran demasiado monótonas para mí.
En mi mente el azote no debía ser un castigo. Nunca debería adoptar esa forma, ni siquiera la de un juego. El azote debería ser practicado únicamente por el placer de los dos participantes. Cualquier racionalización le privaría de todo su secreto.”
(...)